viernes, 30 de mayo de 2008

Map of Your Head

Estoy loco:

Soy narcisista cada mañana, cuando salgo de la regadera, me veo en el espejo y me digo: "¡Qué guapo me veo hoy!".
Alucino, cuando salgo a la calle, veo el smog, las nubes obscuras, cargadas de lluvia y el tráfico de la ciudad y pienso: "Creo que hoy será un buen día".
Soy esquizofrénico cuando, al caminar por la calle, me imagino en un escenario o video musical y canto a pleno pulmón y la gente se me queda mirando.
Soy cleptómano cuando llego a la tienda de discos y deseo robarme todos los DVDs en el display. Soy megalómano al arrepentirme y pensar "Algún día los tendré todos". Me da ansiedad cuando me doy cuenta que mis planes no se cumplen como los había trazado.
Me declaro autista cuando estoy leyendo un libro o viendo la televisión, el mundo deja de existir por unos momentos y no quiero que nadie -oyeron, nadie- me interrumpa.
Tengo amnesia cuando veo mi agenda y me doy cuenta que el cumpleaños de un amigo pasó hace más de tres días.
Soy paranóico cuando recuerdo algo que debí hacer y siento que todo el mundo espera de mí que lo haga, y me da insomnio y anorexia.
Soy bulímico cuando estoy triste y me doy un atracón de comida, y tengo Alzheimer porque siempre se me olvida vomitar.
Tengo Munchausen porque me pregunto quién iría a mi funeral, o si estuviera en el hospital quién me visitaría. Eso en mis ratos de profunda depresión (bastante escasos, déjenme decir).
Tengo identidad disociativa porque hablo diferente con cada amigo que tengo y sin embargo, soy el mismo.
Tengo diskinesia cuando hago y digo cosas sin querer, o cuando lastimo a mis seres queridos como por "tic" o "reflejo".
Me da por el retraso cuando todos se dan cuenta de los problemas y yo, típico optimista, no los mido.
Pero creo que más que nada soy bipolar, porque todo lo anterior pasa en un segundo y siempre, aunque me enoje, llore, patalee, insulte o arroje cosas... siempre termino, de un instante a otro, siendo absolutamente feliz.
Lo sé, lo sé. Estoy loco. Soy teto. Y estoy loco.
¡Los quiero a todos, amigos!

jueves, 29 de mayo de 2008

Warrior of Ice


No sé si se acuerdan de Cygnus Hyoga, mejor conocido como Hyoga, el Caballero de Bronce de la constelación de Cisne (Cygnus). La verdad es que yo sí, y hasta me sé todavía el bailecín que hacía cuando invocaba sus poderes: primero un brazo, luego el otro, luego los dos y luego hacía un "cuatro" y se inclinaba. Jajaja.
¡Me fascinaba! Y también me acuerdo bien de la tragedia de su madre que murió cuando se hundió su barco, y que él, cuando podía, iba a visitarla. Eso hasta que su maestro, controlado por Ares, la hundió más bajo los hielos de Siberia.
Así me siento... alguien, o algo, está alejando a mi abuelo de mí. Pero no importa. Haré como Hyoga y sacaré fuerzas de mi tristeza.

Broken

La vida es una ironía completa.

Hoy, hasta hace 5 minutos estaba súper contento porque había ido a la Comercial Mexicana a comprarme una película que quería desde hace mucho. Encontré una pila de filmes a tan solo $92 en "la Comer" y entre ellas se encontraba 300, la adaptación de la novela gráfica de Frank Miller. Le traía ganas desde hacía tiempo, pero comprenderán que el precio me impidió adquirirla más temprano.
En fin, estaba a punto de escribir sobre eso... y sólo sobre eso, cuando mi madre me habló por teléfono a la oficina y me pasó el reporte radiopasillo de que mi abuelo Rafael (el que tiene Alzheimer) se rompió la cadera. Y lo peor de todo es que por la edad y el cigarro y todo ya nunca va a recuperarse y se quedará en silla de ruedas lo que le queda de vida.
Mi abuelo era un hombre que nunca se podía quedar quieto. Se la vivía caminando, dando vueltas por la casa y no podía estarse sentado más de un minuto (excepto en las horas de comida, y aún en ellas se paraba a cada ratito como niño chiquito). Su alma es de un pequeño que desea aprender todo del mundo, y ahora esa alma estará atrapada en un cuerpo inútil amarrado a un artefacto con ruedas y con limitación de movimiento.
Estoy feliz porque por fin la vida me sonrió un poquito, estoy triste porque la llama de mi abuelo se apaga lentamente.
La vida es una ironía. Totalmente.

miércoles, 28 de mayo de 2008

You Know My Name



No sé ustedes, pero una de las cosas que quise ser de chiquito fue espía.




Era divertidísimo imaginar que uno descubriría un complot internacional (o "compló", para algunos) y se vería obligado a salvar el mundo empleando una pistola, un Aston Martin DB5, una pluma-bomba, un zapatófono y quién sabe qué otros "gadgets" más.




Tan entusiasmado estaba una servilleta por convertirse en espía que ocurriósele pedir a los Reyes Magos algunos de los juguetes de "Spy-Tech" (no sé si se acuerden de ellos, pero se los pasaban anunciando en la "tele" y nunca los ví en las tiendas). Confié en la omnipotencia, u omni-capacidad-adquisitiva de los Santos Reyes y me ví frustrado: recibí ropa, un lego (después hablaré de ellos) y una carta de puño y letra de uno de los tres donde afirmaba que tampoco los encontraron.




En fin. Mi afición por los juegos de espías se vio volcado en sendas exploraciones de los andadores de Ciudad Satélite con mis primos (una terminó con Mauricio atascado en un charco de lodo) y a hablar por un set de walkie-talkies con mi hermano. Mi imaginación llegaba a lugares remotos como Rusia, China, Inglaterra y la alcantarilla de las Tortugas Ninja... todo ello en el "cuarto de la tele" (o "de las bóvedas") y la prohibidísima azotea de casa de mis abuelos.




No sé si alguien más alguna vez quiso ser espía. Insisto, yo sí. Ahora esos afanes han cambiado. Lo cierto es que ahora quiero ver dos películas de espías que estarán este año en cartelera: Get Smart (el famoso Agente 86... con la guapísima Anne Hathaway como 99), y Quantum of Solace (James Bond 22).










viernes, 23 de mayo de 2008

Historia de un letrero

El título (por esta vez) no es de una canción. Es de un cortometraje... véanlo, por favor y respóndanse una pregunta: ¿Quiénes son los ciegos?


Paranoid Android



¡El domingo es el Día del Orgullo Geek! Es una llamada a todos los geeks, nerds y frikis del mundo a honrar todo aquello que nos lleva más allá de las estrellas, a explorar extraños, nuevos mundos y galaxias muy lejanas.

Pídanle un aventón a una nave espacial pasajera y salten al hiperespacio. ¡Abracen su geek interior!

¡Gandalf para presidente!

jueves, 22 de mayo de 2008

Sobreviviré




Hoy es Día de Mundial de las Tortugas. De verdad, aunque no lo crean, a algún fulano se le ocurrió decir que hoy festejaríamos a las tortugas. En varios países (cof... gringos... cof) hay varios geeks que hasta se disfrazan de tortuga y todo y salen a las calles. Está cañón.


Yo estoy de acuerdo con que debemos cuidar a estos animales porque están en peligro. Además de que hay gente que, sin pensarlo, come sus huevos acabando con anidadas completas y pudiendo aniquilar una, o varias generaciones.


A mí en particular me gustaría ir un día a liberar tortugas. Debe ser muy emotivo verlas luchar y arrastrarse hasta llegar al mar y de ahí empezar su vida. No sé... tengo ganas.


Lo que sí está cañón de estos reptiles es que nacen solos (o bueno, acompañados de un montón de chamacos más que, para efecto, sirven para dos cosas). El punto es que desde que nacen, prácticamente solos, no tienen en quien contar: por sí solos deben llegar al mar -cuidándose de los depredadores-, deben buscar sus primeros alimentos, y deben remontar las corrientes marinas ("¡El distribuidor vial"!) y migrar y recorrer el océano.


Llega uno a la conclusión de que las tortugas no son tan lentas como decimos. Son bastante precoces, si me permiten decirlo. ¡Y nosotros que tenemos tantos miedos!

The Call

Bien me acuerdo de esos días en que un armario era la puerta a un reino nuevo, una caja de cartón se podía transformar en barco pirata, nave espacial o submarino, una rama era una espada larga forjada por un lejendario enano, y un cuaderno era un valiosísimo tomo de magia por el que habría que derramar sangre.


No sé cuándo empecé a dejar de ver la bandera pirata, el monstruo que se escondía debajo de mi cama y a mis amigos los duendes y los faunos. No sé cuándo dejé de creer en el ratón de los dientes, el hada Campanita o Peter Pan. No sé cuándo ese niño se fue a dormir y se llevó su imaginación, su credulidad y su capacidad de asombro. No sé cuándo me endurecí y dejé de bailar con el viento; olvidé como eran Narnia y Nunca Jamás.


Es por eso que leer o ver las películas me encanta. Por unos momentos, me olvido quién soy y cómo me llamo; la corteza de mi tronco y mis ramas se cae, mis hojas vuelven a danzar al ritmo del viento. Vuelven a salir de sus escondites los faunos y las hadas, elfos y enanos, jedis y klingon, Thundercats y Tortugas Ninja (Adolescentes Mutantes); y comienzan de nuevo sus juegos, batallas, bailes y guerras.


Ayer ví The Chronicles of Narnia: Prince Caspian. Podría decir mil cosas: que me encantó el tono obscuro, y Reepicheep fue genial; que no me encantó el paso y que falló como adaptación. Pero todo eso no importa. Lo que importa es que ayer visité de nuevo Narnia y me vi bailando entre los sátiros, jugando con los centauros y volando con los grifos; ayer fui niño de nuevo por dos horas y media.

miércoles, 21 de mayo de 2008

El fallo positivo

Cada día que pasa me convenzo más y más de que los gringos son pendejos. Y lo siento mucho porque reconozco muchas de las cosas positivas que hacen en el gabacho, pero después de que se entera uno de las mamadas que hacen allá "arriba" está cabrón.
Leí hoy una noticia publicada por AP la semana pasada. Resulta que a los tejanos se les ocurrió encarcelar 35 años a un güey por escupirle a un policía. ¡Chale! Cuando empecé a leerlo, me dije que se me hacía una exageración pero bueh... si el tipo este -según lo que decía el artículo- era reincidente en violencia y en resistirse a arrestos, uno pensaría que tal vez había razón. El problema vino cuando llegué al renglón donde afirmaban que la razón del encarcelamiento y la prisión tan larga fue porque el fulano tiene VIH y, citando -y traduciendo- a la fiscalía, "utilizó intencionadamente su saliva como un arma letal".
¡No mamen! Estamos en el siglo XXI. El SIDA se descubrió hace años, y los estudios siguen. Ok, ok. No se ha descubierto una cura (al menos no una que estén dispuestos a compartir), pero es una mentada de madre que se discrimine así a la gente. Tal vez yo también le habría escupido al policía si yo estuviera borracho o si él me hubiera inslutado, y me valido un cacahuate si tenía yo SIDA, cáncer o el patatús. Me impacta y ofende sobremanera que se abanderen con estandartes de democracia, unidad, igualdad y blabla; y a la mera hora sean los pendejos más discriminadores y con poco sentido de la igualdad entre los seres humanos.
Ya sólo falta que salgan con una fumada fascista de que la "raza gringa" es la más chida (¿cuál puta raza?). Me queda bien claro que, aunque sean una potencia mundial (... sorry... país desarrollado... ¡bah!), su falta de cultura y de sentido común compensan todo. Prefiero la educación en México, con todo y sus errores, huelgas y carencias, a la educación cero humanista que tienen los gringos.
Mientras tanto, les pido a todos esos gringos carentes de criterio y compasión humana que vayan a checar su mail.

Sobredosis de TV

Me cortaron el Sky. Eso de estar endeudado, insisto, no es chido. Y lo peor de todo es que cuando instalaron la antena de plato, los hábiles de los técnicos habían roto la de alambritos de la televisión proletaria. Estoy triste.
Creo que soy una persona que pretende abarcar muchas cosas. Soy científico, religioso, librófilo, cinéfilo, televisionófilo, natacionófilo, mujerófilo (jeje), etc... En fin, quiero comerme el mundo a mordidas, pero por ahora, tendré que hacerlo sin televisión (y mientras no me paguen, sin cine también).
Me quedan como recurso los libros. Me gusta la idea de, por un tiempo, enforcarme en llenar mi cerebro de palabras escritas... abarrotar los estantes de mi cabeza de tomos y volúmenes, capítulos, hojas, páginas, párrafos, renglones y letras. Por lo pronto continuaré con los libros que se encuentran sobre mi buró: Drácula, de Bram Stoker y The Gunslinger, de Stephen King (bueno, ese último no está en mi buró, sino en casa de Cristo... ¡devuélvemelo, ¿no?!). De ahí veré si, por fin, tengo la paz mental para leer El corazón de las tineblas, y si no leeré Watership Down, de Richard Adams.
Por favor, recomienden más libros. Saben que me gusta leer, y ahora que tengo la oportunidad lo haré más (más rápido, es decir). Pero apúrense, porque una vez reconecten el Sky, me daré una sobredosis de televisión.

lunes, 19 de mayo de 2008

Beber de tu sangre

"And you, their best beloved one, are now to me, flesh of my flesh; blood of my blood; kin of my kin..."
Dr. Seward's Diary, 3 October
Dracula Chapter 21

Hay algo. No sé qué es, pero hay algo que me intriga de los vampiros. No de todos los vampiros, en definitiva, sino del que podría etiquetar como "Vampiro Romántico" o "Vampiro Distinguido". Me gustan esos vampiros que son retratados de una manera incluso simpatética, como lo son Carmilla, el Conde Drácula, y Louis de Pointe du Lac, entre otros. Me apasiona ver cómo el vampiro ha evolucionado en la literatura (y en las mentes de muchos de nosotros) de ser un monstruo incomprendido y sediento de sangre, a convertirse en un tipo de héroe trágico: No me gusta nada el Conde Orlock, ni los vampiros-zombie de 30 Days of Night.
No sé por qué me encanta el vampiro como héroe trágico. Tal vez porque me asombra como se obsesionan con la condición humana, que ellos han perdido o abandonado. Me impacta cómo la alimentación de un vampiro se ha convertido también en una forma de absorber la esencia, o el alma de sus víctimas; y han transformado "la mordida en el cuello" en un momento de mucho erotismo, cargado de energía sexual. Me encanta cómo los vampiros de la literatura más reciente estudian a los seres humanos como nosotros estudiaríamos historia o leeríamos novelas o cuentos.
Todo esto con tal de enseñarnos un poquito y recordarnos sobre nuestra inminente mortalidad.

Todos vamos a morir, y eso me ha quedado cada vez más claro en las últimas semanas y los últimos meses. Lo que no puedo creer es que tememos a la muerte, y sin embargo a veces sólo planeamos. Planeamos y planeamos, pero no llevamos a término. ¿Cuántos de nosotros, si nos enteráramos de que nuestra muerte sería en un corto tiempo, seguiríamos haciendo lo que estamos haciendo? Yo creo que la mayoría de nosotros nos desviviríamos por terminar el libro que "estamos escribiendo"; gastaríamos hasta nuestros últimos centavos por conocer Machu Picchu, las pirámides de Giza o la Gran Muralla; escupiríamos un pulmón por subir el Kilimanjaro; o visitaríamos a todos nuestros familiares con tal de darles el último adiós. Creo que incluso, seríamos capaces de perder nuestra humanidad y vender nuestra alma, par convertirnos en vampiros -cadáveres andantes- que cumplirán los planes de un hombre o mujer soñador o loco. Creo que ninguno de nosotros se quedaría realmente haciendo lo que está haciendo porque, hasta ese momento, ha cumplido todo lo que ha planeado y es completamente feliz. No lo sé.

Por lo pronto, no quisiera conocer el momento de mi muerte. Soy feliz en la incertidumbre. A fuerza de madrazos, he aprendido a no temerle tanto a la Parca ni empacar mis maletas para el último viaje, así que mi deseo de convertirme en vampiro se ha transformado en una ansia de tomar una hoja de rol, lanzar unos dados y pelear algunas batallas imaginarias.

¡Me urge jugar rol!



jueves, 15 de mayo de 2008

Corrido de Anacleto Morones

Me gustan los corridos. No son necesariamente canciones que tengo en mi biblioteca de iTunes, pero definitivamente no cambio de estación cuando los oigo en el radio, me quedo a escucharlos cuando alguien se pone a cantarlos con o sin motivo alguno, y me acuso culpable de cantarlos, algunas veces, de manera espontánea (para quien no sepa, cuando estoy solo, canto).

La Cucaracha es un clásico, ya internacional (aunque sólo tarareen o washa-washeen los gringos). Y por supuesto La Rielera, que habla de una mujer que ve partir a su amado en tren; y La Adelita, que no aguanta la espera, sigue al regimiento de su "Sargento" y se lo tira (¿qué creían que lo seguía para lavarle la ropa? De hecho yo creo que el Coronel la llegó a "respetar" varias veces). Hay más, pero no tiene caso que los nombre a todos.

Y traigo los corridos al caso porque hoy, Día del Maestro (felicidades, a quienes se las merecen) me vinieron a la mente cuando recorría la "Ciudad en Movimiento". En particular, tenía ganas de aplastar algunas Cucarachas y balacear algunas Adelitas. Tan solo en mi recorrido desde el metro Revolución hasta Chapultepec, me encontré con 3 manifestaciones -aparentemente diferentes-. Soy fan de los artículos 6° al 9° de nuestra Constitución (libertades de expresión, imprenta, petición y asociación, pa' los que no sepan), pero estoy hasta la madre de que esas libertades coarten la mía de circular libremente por la ciudad. Me encontré Reforma cerrado y para llegar a la escuela en vez de tomar un camión, tuve que utilizar dos "micros" y el metro, perdiendo más de una hora de mi valioso tiempo.

¿No dijo Benito Juárez (héroe de muchos... ¿mío?, luego hablamos) que "entre los individuos, como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz"? ¿Pues qué no tengo yo el puto derecho de que pueda tomar las vialidades que yo elija, circular libremente y sin problemas, y llegar a tiempo a mis citas? ¿No tienen todos el mismo derecho? ¿Por qué cree la gente, ya sean maestros, indígenas, pendejas... digo Adelitas, o quien sea, que su derecho de petición les confiere la facultad de negar otras libertades a los demás? ¿Qué la libertad de uno no termina donde empieza la de las demás?

Según yo resistencia pacífica significa hacerse notar y resistirse, pero sin afectar la paz (i.e. respeto). Si empezamos por respetar a los demás antes de buscar nuestro beneficio personal tal vez, y digo sólo tal vez, podamos construír un México mejor. ¿Qué opinan?
P.S.: ¡Feliz cumpleaños J.R.!

Over the Rainbow


Hay días en que soy un completo inútil. Siento que me encuentro amarrado a un poste, en medio de un campo y rodeado de maíz. Siento que mi cerebro es incapaz de encontrar respuestas, y no puedo formular la estrategia que busco para salir de mis problemas. Me toco la cabeza y la figuro de paja, pues mis neuronas están secas y deshidratadas, y se rehusan a trabajar.
Hay días en que me encuentro oxidado y solo en el bosque, incapaz de moverme porque mi corazón está herido, y mis ánimos de seguir adelante se han mellado como metal viejo y olvidado. Me siento incapaz de amar o ser amado; que me he devaluado y nadie me buscará.
Hay días en que no quiero salir de mi escondite pues soy incapaz de enfrentar mis problemas. Siento que mi valor se ha ido de vacaciones y me ha abandonado a mi suerte; tengo miedo al fracaso y a la humillación, y veo las espinas pero no las rosas.

Hay días que me siento lejos de mi hogar, y que un torbellino de irrealidad me ha arrebatado mi confort y mi seguridad, llevándome a una tierra desconocida donde los problemas no son míos y los peligros son extraños.

Esos días volteo, busco el camino amarillo y lo sigo cantando. Cuando llegue a la Ciudad Esmeralda el Mago me recordará que: los grandes pensamientos surgen de pequeñas ideas, sólo basta creer en ellos; que el corazón es un músculo y necesita ejercicio, y si duele es porque está aprendiendo a amar; que el valor no es tener miedo, sino apreciar qué es más importante que el temor y vencerlo; y que siempre supe donde estaba mi hogar, sólo necesitaba abrir los ojos y darme cuenta que siempre pude regresar.

¡Feliz Día del Maestro!

miércoles, 14 de mayo de 2008

Ira Tenax

Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es:

El conformismo de aquellos que se han guardado sus espadas en un baúl y han dejado que el mundo los venza. La inconformidad de aquellos que son incapaces de encontrar felicidad en su tragedia.

La paciencia de aquellos que esperan sentados un cambio. La impaciencia de aquellos que ven pasar el tiempo sin vivir el tiempo que pasa.

La alegría de aquellos que se regocijan en el dolor ajeno. La tristeza de aquellos que miran recelosos el gozo de otros.

La dureza de aquellos que no dejan a otros ser quienes son. La holgura de aquellos que no desean ver a otros descubrir su potencial.

La pereza de aquellos que no conocen el amanecer. La prisa de aquellos que no se detienen a observarlo.

La esclavitud de quienes sólo viven del trabajo y las obligaciones. La libertad de quienes sólo viven del placer.

La riqueza de los que sólo poseen. La pobreza de los que no ansían.

La ceguera a los logros pequeños. La lucidez que ve los errores ajenos.

Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es: la gente que no vive el mundo, sino deja que el mundo lo viva a uno.

Camino y vereda



Las Moiras, según los antiguos griegos, tienen la labor de "tejer el mundo": hilan la vida de las personas, entrelazan los hilos creando historia, y cortan finalizando el ciclo personal. A lo largo y ancho de este tapiz, un pequeño hilo cruza muchos otros y en estos cruces el hilo se fortalece y ayuda a conformar un dibujo que suele ser épico.

Me encanta ver mi vida como un desfile épico de circunstancias, personajes y aventuras. Me gusta verme como un hombre que cruza la travesía del Héroe de las Mil Caras, y se enfrenta no al mundo, sino a sí mismo. Me gusta pensar que el hombre tiene un segmento de sí que es social y que gracias a que existen otros hilos alrededor del suyo, entrelazándose, es que ese hombre continúa formando parte importante de la historia y del mundo; y que gracias a ese entrecruzamiento es que uno es capaz de dejar un legado.

Empecé a escribir dedicatorias personales a cada uno de mis "maestros" pero creo que no hace falta. Ustedes saben quiénes son, y si no es así, pronto lo sabrán. Todos me han dado algo, aun cuando la labor de enseñar haya sido mía.

La vida es un camino o una vereda... no importa. Lo importante es el paisaje... y la meta.

martes, 13 de mayo de 2008

No más lágrimas

Para todos aquellos que han visto la serie de NBC "Heroes", en particular la segunda temporada recordarán a Maya Herrera, el personaje de Dania Ramírez [Callisto en X-Men: The Last Stand (2006)]. Maya es una "heroina" dominicana, patéticamente insertada en la historia (hay que reconocerlo, el único personaje nuevo bien presentado fue Elle), que tiene la facultad de chillar lágrimas negras. Lo "cool" (noten el tono sarcástico) de su poder es que cuando ella llora, el resto de la gente a su alrededor llora también, pero gracias a que están comprando boletos al otro mundo. De alguna forma, la mona esta emite algún tipo de toxina de rápida absorción y efecto inmediato y, acto seguido, la gente se petatea.


Cuando vi por primera vez el poder manifestándose y la razón por la que ocurría (pues aunque sigo el ARG, en éste no revelaron el "por qué"), mi primer pensamiento fue: "esto es sólo una exageración del verdadero poder de las mujeres". Porque ¿cuántos de nosotros no hemos caído víctimas de ese asombroso -y odioso- poder que tienen las mujeres cuando lloran? ¿No nos quedamos incapacitados, perdemos mucho de nuestro poder de decisión o vemos a todos alrededor de nosotros perderlo, y hasta cambiamos de opinión o de punto de vista con tal de que la fémina acalle el llanto? En serio, las mujeres lloran y Roma se va a la ch...

¡Es increíble! Y quiero ser completamente honesto. No me considero misógino ni machista en ningún sentido, sin embargo estoy completamente seguro de que muchas mujeres aprovechan este "poder" voluntariamente e incluso abusan de él. ¿Cuántas damas o doncellas reclaman que no las tomamos en cuenta, que no podemos tener una conversación inteligente con ellas, o que las tratamos como pendejas, pero que, cuando por fin decidimos debatir con ellas abandonan la razón por el llanto? Son mamadas.

Así que como les decimos a los pequeños: "Cuando dejes de llorar, seguimos hablando, ¿va?" Y no se enojen más. Y no justifiquen todo con hormonas. Las queremos (MUCHO), pero en verdad no queremos entenderlas.


Un abrazo a todas las mujeres lloronas, melancólicas y melodramáticas. De verdad las quiero.


Por cierto, hoy es día de las Fattys y las Chayos. Un abrazo a todas ellas (con apapacho si son lloronas).

lunes, 12 de mayo de 2008

Lady with the Lamp


Pues hoy es el cumpleaños número 188 de Florence Nightingale, la "Dama de la Lámpara" (ella se murió hace 108 años, no crean que de verdad sopló las velitas hoy), y por eso, a algunos locos que les gusta tener pretexto pa' festejar todos los días han decidido bautizar al de hoy como Día Internacional de las Enfermeras.

A pesar de los varios pleitos que he tenido con algunas de ellas en las SS... digo, (ehem) en el Seguro Social, y de que me gustaría que todas fueran como la asistente del Dr. Rascahuele (Hola Enfermera, ver arriba), debo reconocer que, generalmente, hacen un excelente trabajo y que sin ellas la medicina moderna sería nefasta. ¿De qué sirve tener al mejor cirujano del mundo si no hay quien le pase el bisturí, o que cuide al enfermo antes y después del "procedimiento"? En fin...

Escribo esto porque rezo por que todas aquellas personas que se dedican a esta noble profesión (porque qué cosa hay más noble que asegurarse de la salud ajena) jamás olviden la razón por la que tomaron esta rama en su horqueta, y aunque los doctores, pacientes y familiares seamos ineptos, insensibles y berrinchudos, siga viviendo en su corazón esa llama de alegría y esas ganas de ayudar al prójimo.

¡Felicidades Esquimal!

viernes, 9 de mayo de 2008

Je serai là

Mañana es Día de las Madres. Entiendo muy bien que exista un día cuándo honramos esa labor tan loable que es la maternidad, a la que esas mujeres santas (al menos casi todas) le dedican sus días y sus noches.

Porque ser madre no es como un oficio cualquiera: un oficinista trabaja de 9 a 6, casi todos los profesionistas descansan los fines de semana, y hasta los doctores y enfermeras con sus turnos maratónicos descansan al menos un día de la semana. Ya me imagino a mi madre diciéndome "Lo siento, hijo, a ver cómo le haces con esa fiebre, pero yo chequé tarjeta a las 5". Las madres son psicólogas, pedagogas, doctoras, enfermeras, matemáticas, contadoras, choferes, entrenadoras, telefonistas, secretarias, tamemes y cocineras de sus hijos. Y eso sin contar a los maridos -o compañeras de contrato habitacional (o como se llame) en la Ciudad de México- que muchas veces se comportan igual, o peor, que nosotros los hijos. Y para variar, esas funciones se entrelazan constantemente y la única paga es "la satisfacción de verlos convertirse en hombres o mujeres de bien". ¡Qué admirable!

El punto es que esta canción de Teri Moïse habla de eso que yo creo que las mamás piensan cuando se sientan y se "soban la pancita" cuando traen un pan en el horno. Creo que mi mamá lo hizo alguna vez cuando estaba esperándome (nacer...), pero aunque no lo haya pensado, es cierto que cada frase representa lo que mi madre querida ha hecho por mí.


Ma douce mêre, tu as eté ici tout-le-temps. Je t'aime beaucoup.




jueves, 8 de mayo de 2008

Alas

Hoy es uno de esos días en que me siento grande. No sé por qué. Pero hoy creo que mi autoestima se tomó un Red-Bull y que todo lo que intente hacer hoy saldrá bien.

Hoy es uno de esos días en que el cielo es el límite, y que espero que el efecto de la taurina emocional dure mucho tiempo.

Es por eso que dejo un pedazo del coro de esa canción de mi Clan. Una canción ya un tanto difundida entre los Clanes de "San Miguelito" (a quienes, por cierto, veré más al rato). El mensaje es que no siempre tienes que luchar por tí solo, sino que vale más la pena unir esfuerzos.

No trates de opacar al sol
Es mejor brillar con él
Tu nombre qué más da
Sólo tienes que volar...

¡Sueñen grande!

miércoles, 7 de mayo de 2008

I'll Be Seeing You

Abuelo:

Cuando tus recuerdos te están dejando, y la cordura se jubila junto con ellos, yo sólo veo a un gran hombre convertido en un caparazón destruido y cabizbajo. Qué triste que ya no te puedas ver como yo te veo aún cuando cierro los ojos: aquel caballero de edades modernas, alma antigua y sabia, y corazón gigante.

Eres enorme, aún cuando esa enfermedad te ha privado de toda tu experiencia y nos ha robado tus consejos, tus sonrisas y tus enojos. Ya nunca nos sorprenderás con tu magia de bolsillo ni con caramelos sacados de las orejas o las mejillas; ya nunca te tirarás en el piso cual largo eres ni extenderás tus dedos sólo porque tus creativos nietos quieren topes en sus carreteras; ya nunca contarás con emoción tus largas pláticas cargadas de bromas con tus amigos, ni las miles de travesuras que hicieron tus hijos; ya no reirás ante las ocurrencias de tus nuevos nietos, ni te llenarás de orgullo frente a tus logros.

Ya no sabrás que me gradúo este año; que termino la carrera y me enfrento a la vida. Ya nunca sabrás si me caso, si tengo hijos o si me convierto en un hombre de bien. Ya nunca sabrás que has sido una inspiración en mi vida y que te amo y te admiro con todo mi ser. Ya no sabrás quien soy ni que soy tu nieto aunque vislumbres algo familiar en mi rostro.

Y lloro, porque aunque aún te tengo y sigues siendo mi abuelo, se han llevado a ese caballero andante, Quijote del siglo veinte que se atrevió a soñar y creer en grande.

"Y cuando la noche sea nueva/estaré observando a la luna/pero te estaré viendo a tí"

Te quiero

martes, 6 de mayo de 2008

Money, Money, Money

Lo sé, lo sé. Dos posts el mismo día. De verdad me estoy ganando el título de ocioso que pronostiqué en la entrada anterior. Pero después de establecer las reglas, es hora de empezar a seguirlas (para algún día romperlas, tal vez, aunque espero que no).

El punto es que estoy frustrado con las malditas deudas. Uno empieza a trabajar y la verdad es que el gusto de recibir cheques no le dura a uno nada. Y ese invento de la cuesta de enero es solamente una hipérbole de lo que es la cuesta quincenal: cada quincena uno pare chayotes (y cuando uno no tiene el conducto apropiado está peor). Y si luego le sumamos que nuestra filosofía occidental de vida nos conduce a gastar y a que sólo se demuestra aprecio "invirtiendo en las personas", pues estamos fregados.

En resumen: esta semanita gasté más de lo debido en un campamento y eso únicamente porque faltó un niño de acuerdo a mi pronóstico original, y a que el pinche metro de la Ciudad de México me machucó y para poder salir tuve que librarme de parte de la comida; también pagué la cena del Día de las Madres por adelantado, deposité la mensualidad correspondiente de todos mis pagos de "Endéudese 12 meses sin intereses" y aporté dinero a la casa de ustedes.

La razón me dice que consiga un mejor trabajo, con mejor paga y mejores prestaciones, pero mi sexto sentido (mal desarrollado a veces, por cierto) me hace temer que los mismos problemas seguirán. Y si pienso la incertidumbre económica que generan los panchitos políticos, la cosa se oye peor.

En conclusión me queda sólo una esperanza: atinarle a los méndigos numeritos del Melate.

¡Crucen los dedos!