miércoles, 25 de junio de 2008

Life for Rent

Ayer fue un día raro. Bueno, en realidad fue un día normal, pero terminó extraño. De alguna u otra manera, un amigo mío asesinó mi optimismo platicando las razones por las que la economía mundial se está llendo al carajo: crisis petrolera, alimentaria, acerera; y luego le sumé mi constante preocupación por el medio (y por mi economía personal), lo que me llevó a tener un sueño poco placentero. Les resumo la plática en que entre el 2019 y el 2025, el mundo se va al carajo.
Después de revolcarme de ansiedad en mi cama (con mi "pijama mata-pasiones"), decidí ceder ante la desesperación por algunos momentos, ante el miedo y dejar que mi mente proyectara un audiovisual de posibles consecuencias de mi vida y, déjenme decirles, las imágenes eran aterradoras. Me permití llorar porque siento que mi vida no es mía y que sólo la rento pues a final de cuentas el mantenimiento depende de otro, y las cosas a mi alrededor no son -necesariamente- mi culpa o responsabilidad.
Pero poco a poco esa desesperación se fue llendo y la sustituyó un enojo profundo, furia, ira. Estaba furioso conmigo mismo. ¿Por qué me desespero? ¿Por qué me dejo abrumar por preocupaciones que son netamente materiales? ¿Cuál es el problema? Descubrí que es mucho más sencillo priorizar las metas de vida. Sí, pretendo tener una vida acomodada económicamente, es decir, estable. Pero más que nada y por encima de todo, mi meta en la vida es seguir siendo FELIZ, y no necesito dinero para eso.
El gusanito de la incertidumbre y la preocupación sigue vivo (y probablemente morirá conmigo), y sigue alimentandose de mis entrañas; pero me vale... seré feliz. "La vida es dura, y al final te mueres", así que ¡a vivir se ha dicho!

viernes, 20 de junio de 2008

Nunca es para siempre


Se han fijado cómo nos la pasamos haciendo planes como si fuéramos a vivir para siempre. Las cosas que me han pasado en los últimos días, y los últimos meses me han hecho reestructurar en muchos aspectos mis prioridades. Me he dado cuenta cuan futiles son nuestras ambiciones, porque nuestra estancia en la tierra es limitada.
Queremos hacer colecciones, crear patrimonios y atesorar riqueza, pero nunca -o muy pocas veces- nos ponemos a pensar en términos de trascendencia. Siempre he mirado carros en la calle diciéndome a mi mismo que algún día compraré uno por el estilo, o visto ropa en las tiendas con ganas de ahorrar para después adquirirla. Pero lo cierto es que muy pocas veces me pongo a pensar en qué ocurrirá si no llego a esas metas; no por dudar de mi capacidad, sino por desconfiar del tiempo.
Es curioso: ¿cuántas veces nos ponemos a pensar en qué queremos dejar a nuestros hijos, nietos, amigos, o simplemente a la sociedad? Y no me refiero a convertirse en un personaje famoso, sino en cómo queremos trascender.
Para mí la trascendencia no es que tu nombre se encuentre en una calle o en un libro de historia o de ciencias. Yo creo que se trata de que las personas que te rodean te recuerden con cariño y con admiración el día que no te encuentres ya con ellas. Yo estoy seguro que poca gente extrañó a Napoleón, pero ví los rostros de la gente en el velorio de mi abuelo. Y les digo, fue diferente.
Así que llegué a la conclusión de que no me importa si escribo un libro o no; si descubro un nuevo elemento o compueso químico; si desarrollo el medicamento para el cáncer o la cura para el SIDA; si soy el primer hombre en visitar otra galaxia; si me convierto en presidente; o si soy un "don nadie" (por favor, noten las comillas). Me importa más rodearme de la gente que quiero, que sepan que estoy ahí para ellos y sentirlos que ellos están ahí por mí; dejar mi granito de arena para que mi entorno cercano sea uno feliz y lleno de armonía. O como diría B.P. "dejar el mundo mejor de como lo encontré", no porque yo agarre una escoba y me ponga a barrer todo, sino porque dejo siempre limpio mi "cachito".
Cada momento es importante.

miércoles, 18 de junio de 2008

Use Well the Days

Como saben algunos mi abuelo falleció hace una semana, el miércoles pasado. Lo curioso del deceso de mi abuelo fue lo emotivo que se convirtió el velorio y la misa de cenizas.
Dejando las lágrimas, y el hueco en las tripas, pasaron muchas cosas muy agradables y muy emotivas en estos días:
La primera de todas fue el día en que murió. Cuatro de mís tíos (tres hijos de mi abuelo y la esposa de uno de ellos), habían salido hacía case un mes hacia Europa. Cuando mi abuelo tuvo el accidente, cuando se rompió el fémur, nos negamos a contarles lo que había pasado por miedo a que no disfrutaran el viaje. Llegaron el martes pasado a las 22:00, mi abuelo falleció sólo seis horas después. Me gusta creer que los estaba esperando.
Mi abuelo se desvivía por nosotros, sus nietos. Le encantaba hacer "magia" y sacarnos "chochitos" (M&Ms) de los cachetes. Estando en el velorio, algunos de mis primos, tuvieron la idea de conseguir algunos "chochitos" y colocarlos, en lugar de flores, al pie del ataúd, junto con una leyenda que decía "Para el abuelo, de todos sus nietos". Me encanta que sean esos gestos amorosos los que más recordemos de él.
En cosa de unas pocas horas, la noticia había corrido por Irapuato y otros lugares. Llegaron al velatorio muchísimos arreglos florales: de las familias políticas, de los trabajadores de la fábrica, de muchos de los clientes y proveedores, e inclusive de gente que -al menos que yo sepa- nadie conocía. Me llena de orgullo saber que "Don Rafael" era tan querido por la gente que lo rodeaba.
Al día siguiente había cuatro esquelas en los periódicos locales: el socio de mi abuelo, los empleados de la fábrica, los catorce hijos y otro proveedor. Me enteré después que el viernes aparecieron otras tantas ahí mismo en Irapuato, pero también en Guadalajara. En serio, fueron muchas esquelas.
También llegó gente a la misa de cuerpo presente. Mucha gente. Y salían de sus ojos lágrimas honestas. Nunca sabré quiénes eran muchas de esas personas, pero es impactante, insisto, darse cuenta lo querido que era "Don Rafael" entre sus empleados, vecinos, amigos y la gente que lo rodeaba. Era un caballero en todo el sentido de la palabra, y la gente no se cansaba de decirlo.
Mi abuela no descansó de las llamadas telefónicas que recibíamos en Gayosso. Varios tíos y primos segundos, y hasta terceros. Los celulares sonaban todo el tiempo recibiendo llamadas o mensajes con palabras de aliento y condolencias. Muchas, en serio.
Llegaron, sorpresivamente muchos amigos: los "Mairos" (la familia de la Señora Mayra), los Catalán (que iban desde Houston), Ramiro, Adrián, y muchos otros.
No quiero dejar de lado los defectos que tenía mi abuelo: era medio machista (aunque podría atribuírsele a ser old fashioned), algo berrinchudo, muy caprichoso y tenía un genio de la patada. Pero era un buen hombre, uno que se desvivió por su familia por poco más de 55 años (cumplió 56 años de casado en marzo), y por casi 82 años de vida (hubiera cumplido esa edad cuatro días después). Y la verdad es que estaba sufriendo mucho en su enfermedad y era justo que Dios se lo llevara. Ya está descansando.
Viendo en perspectiva el legado que dejó: una esposa incondicional, catorce hijos, doce de ellos casados, treinta nietos, varios sobrinos que lo consideraban un segundo padre, muchos empleados agradecidos, y amigos para aventar al cielo; no me queda duda alguna de que mi abuelo me enseñó una cosa en particular: vivir al máximo y mirar atrás sólo para recordar, no para arrepentirse.
Me enseñó a usar bien los días.

La Marseilleise

Allons enfants de la Patrie
Le jour de glorie est arrivé!
Contre nous de la tyrannie,
L'étendard sanglant est levé.

Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes!

Aux armes, citoyens!
Formez vos batallons!
Marchons, marchons!
Qu'un sang impur
Abreuve vos sillons!
Aux armes, citoyens!
Formons nos batallons!
Marchons, marchons!
Qu'un sang impur
Abreuve vos sillons!



domingo, 15 de junio de 2008

Oshiete

Abuelo, dime tú
¿Por qué tuviste que sufrir tanto tiempo?
¿Por qué nos tenías al borde del llanto días y noches pensando en que ya no eras quien de verdad eres?
¿Por qué Dios permitió que te viéramos tan destruido y derrumbado; tan poco tú?
Abuelo, dime tú
¿Por qué tan pronto? Sabíamos que te despedías, pero no imaginábamos que tenías tanta prisa.
¿Qué sólo esperabas a que tus hijos regresaran de Europa?
¿O fue, nada más, que tus fuerzas se agotaron y el Señor decidió llevarte?
Abuelo, dime tú
¿Qué se siente estar allá arriba? ¿De verdad ya no estás sufriendo?
¿Alcanzas a ver las lágrimas que mojan el teclado?
¿Cómo se llena este vacío que se siente en medio de las tripas cuando veo unos M&Ms, unas Doraditas o unos dulces de mantequilla?
¿En serio le estás sacando "chochitos" de los cachetes a los angelitos?
¿Alguna vez te volveré a ver?
Abuelo, dime tú
¿Cómo dejo de llorar?
¿Puedes perdonarme por no haberte ido a ver más veces?
¿Por qué no permitió Dios que mis primos te conocieran?
¿Cómo puedo volver a pensar en tí sin que mi vista se torne borrosa y húmeda?
¿Cómo dejo de llorar?
Abuelo, dime tú
¿Viste a toda la gente que fue a despedirte, llorando? Tus catorce hijos, tus treinta nietos (al menos, la delegación de los más grandes), tus nueras y yernos, tus amigos, tus "hijos postizos", y por supuesto tu incondicional Lolita Varela...
¿Tu cara de tranquilidad era de verdad?
¿En serio ya no sufres?
Abuelo, dime tú
¿Cómo dejo de llorar?
Ing. Rafael Javier de Alba Alatorre
Requiem aeternam dona ei Domine
Et lux perpetua luceat ei
Requiescat in pace

martes, 10 de junio de 2008

Shouldn't Be Ashamed

Me pasó algo muy raro el sábado.
Fui al zoológico de Chapultepec con los lobatos. Iba crudísimo, a pesar de no haber tomado mucho en la fiesta de Chío. Y gracias a Dios no hacía mucho sol, porque de ser así yo creo que habría muerto.
En fin, andaba yo por los pasillos del zoo de Chapu cuando eschuché unas voces femeninas refiriéndose a los chamacos con frases típicas de las féminas como: "¡Ay! Qué lindos", "Y son Scouts, ¡Wow!", "Míralos, con sus corbatitas y todo". Yo pensé que era extraño oír esas frases cuando las más comunes son "looser" o alguna otra burla.
Pues seguí caminando (yo iba atrás de los niños, para "ir echándoles el ojo") y dí vuelta en el sendero y pude, por fin, apreciar la fuente de las voces. Se trataba de tres muchachas con look fresa y de bastante buen ver. Pero lo que más me sorprendió de todo fue que al verme ellas también, los comentarios hacia una servilleta fueron también positivos, del tipo "¡Wow del chavo que va con ellos", "Sí, o sea. ¡Qué padre!" y el prometedor "Ojalá hubiera más chavos así". Volteé y les sonreí... y ¡ellas se sonrojaron!
Me dije a mi mismo: "Mi mismo, de aquí eres. Aprovecha que los lobatos se quedan viendo el siguiente animal y consigue algún teléfono". De pronto, alcanzo a oír una voz precoz gritando "¡Voy a ver a los Banderlog!", seguido de una cosita amarilla que salía corriendo. El buen Akela (o sea, yo) voló tras de él. Al interceptarlo giró la vista y las muchachas se encontraban muy lejos. Eso me pasa por ser uno de esos chavos así.
Sin embargo, me puso a pensar que ¡estuve a nada de ligar vestido de ñoño! Y me volví a llenar de confianza (éstas son el tipo de situaciones que te regalan un Red-Bull anímico). Si puedo ligar de ñoño, puedo ligar como sea. No hay nada de qué estar avergonzado.
P.S. Mi abuelo está estable. Ya lo operaron. Sí va a poder caminar, eventualmente y de punto y coma, pero va a caminar. ¡Más Red-Bull emocional!

viernes, 6 de junio de 2008

Bathwater






Hay veces que a la vida sólo hay que contestarle con una sonrisita y una seña obscena. Me encanta darme cuenta que aunque los días y la rutina parezcan aburridos, los pequeños detalles la hacen divertida y llena de emociones. Uno trata de amaestrar a su propia vida, y la propia vida le regresa a uno esas pequeñas cosas que hacen a uno querer pintarle dedo al cielo, al karma y al mundo. La vida es un oxímoron, como diría mi querida amiga cibernoide Chío, y ese oxímoron o carrusel de emociones la hace divertida.

Tomemos mi día de hoy como ejemplo.

Me levanté, temprano, con ganas de venir a la oficina. Estaba en medio de mi rutina matutina cuando recibí una llamada telefónica de mi progenitora (está con mis abuelos en Irapittsburgh) diciéndome que le urgía que depositara el dinero de la vigilancia en su cuenta bancaria. Recordé de súbito que no recibí ningún efectivo del vigilante de ayer por lo que asumí que mi papá lo había hecho. Así que busqué en todos los lugares ilógicos, hasta que dí con el lógico. Encontré un cheque al portador y algo de dinero que sumé al que ya había recaudado yo y lo coloqué en la salida. Veredicto... el día iba normal.

Me dispuse a entrar a la regadera. Entré, me desnudé, abrí la regadera, entré y estaba a punto de enjabonarme cuando el agua dejó de fluir: el tinaco estaba vacío. Me puse una bata de baño y -casi- como vine al mundo salí al jardín trasero a abrir la llave de la calle (el tinaco en la casa de ustedes tiene descompuesto el flotador, por lo que si no se cierra la llave de paso se desborda y se desperdicia agua; y si leyeron mi post anterior entenderán que no me gusta eso). Veredicto... apuntaba mal.

Esperando a que se llenara el tinaco, decidí prender la televisión, y me encontré en algún HBO (sí... ya tengo Sky de nuevo) Arthur et les minimoys (2006) y me apendejé viéndola. Está divertida, no es lo máximo, pero está entretenida; y lo único que no entiendo es cómo un chamaco de la edad de Freddie Highmore se puede enamorar de una mujer de la edad de Madonna... eso está más cañón que Kutchner-Moore, ¿no creen?


En fin, me bañé y salí hacia los bancos. En el camino me compré un Moka Frappé en Punta de Cielo y fui a HSBC, y luego a depositar en el Banco del Bajío. En el camino, pasé por Liverpool (la tienda) y me captó mi atención un DVD doble... tenía Elizabeth (1998) y Pride & Prejudice (2005). Caí víctima de la mercadotecnia -otra vez- y la compré. Veredicto... el día mejoraba.


Después de pasar a los bancos emprendí el rumbo a la oficina y me dispuse a hacer varias llamadas telefónicas cuando sin más ni más se empezó a caer el cielo. Yo estaba hecho, en materia de segundos, una sopa. Había dejado mi chamarra en la oficina desde ayer y traía solamente unos jeans y una playera blanca de Canadá (que, por supuesto, mojada se transparenta.... ¡fuchi!). Veredicto... el día era completamente raro.


El día de hoy tiene pros... y cons... ha sido un día raro y no sé que me depare el destino más tarde. Espero con ansias la fiesta de Chío y pensar que el oxímoron, la ironía y el sarcasmo cósmico seguirán hasta que muera.










jueves, 5 de junio de 2008

Chemical World

Hoy es Día Mundial del Medio Ambiente (ignoren, por favor, la rebuznancia en el término tan difundido). No quiero sonar como un ecologista ni naturalista porque, como sabrán, soy científico y considero que el avance tecnológico es intrínseco y necesario para el ser humano. Pero me pregunto por qué somos tan egoístas y no nos damos cuenta de que muchas de las cosas que hacemos dañan al ambiente y, eventualmente, a nosotros.
Quiero decir que todos -absolutamente todos- afectamos al medio. Es inevitable. La única forma de no hacerlo es no existir (y mis teorías apuntan a que aún así lo afectaríamos... tengo que comprobarlo). Pero creo que lo que sí podemos hacer es minimizar el daño, o hacerlo menos maligno:
1. Usemos menos el coche (o cualquier dispositivo privado de combustión interna que empleen para movilizarse). Existe el metro y no siempre está lleno. También hay camiones y "microbuses", además de "metrobuses" y trenes rápidos. Son cafres, a veces y todo, pero eso es corregible, y a corto plazo (la contaminación atmosférica no). De verdad, no es de proletarios utilizar el transporte público, ni baja status ni nada.
Y por favor ¡caminen! Es una mamada ir al super o al Oxxo (Seven Eleven o similar), que queda a dos cuadras en carro para ir a comprar un six de chelas o un litro de leche. No se vale. Nada más no se vale.
2. No tiren basura. No cuesta trabajo guardar la basura en la bolsa o bolsillo y llegar a un bote de basura. Y si de paso pueden separarla y reciclar estaría de 10. Si los del camión de basura la revuelven es su pedo. Y es más facil exigir cuando uno cumple. No se den por vencidos. Y no tiren basura en "el grande".
3. No desperdicien agua. De verdad se está acabando. Y para todos aquellos pendejos que ven el globo terráqueo y se tranqulizan, ¡no mamen! Toda esa agua es salada, sin decir que está salada y especialmente contaminada. Sólo el 1% es útil y de toda esa ya nos echamos un chorro. Y laven sus carros con cubeta, no con manguera.
Tres cosillas de nada. No cambia el status quo ni el modus vivendi. En serio. Son sólo hábitos que, con práctica se incorporan en nuestra vida. No les pido que dejen de comer transgénicos ni que declaren la guerra a las trasnacionales. No soy Greenpeace, de verdad, y me da hueva su fanatismo. Sólo acostúmbrense a minimizar su impacto ambiental y ya está. En serio. Muéstrame muchos granitos de arena y yo te enseñaré una playa.
Ah. El tema de este año del DMMA es "CO2: Kick the Habit", así que ya saben.
Como dato cultural, les dejo los 10 lugares más contaminados del mundo (México no está en la lista, pero al ritmo que vamos, ahí va):
Linfen, China (la gente se asfixia con humo de carbón)
Haina, República Dominicana (contaminación por plomo de baterías viejas)
Ranipet, India (industria textil, Erin Brockovich... ¿tengo que decir algo más?)
Mailuu-Suu, Kirgistán (residuos radioactivos de minería)
La Oroya, Perú (plomo de industria metalúrgica)
Dzerzink, Rusia (residuos de industria de armas químicas de la Guerra Fría)
Norilsk, Rusia (el complejo metalúrgico más grande del mundo...)
Rudnaya Pristan, Rusia (más plomo...)
Chernobyl, Ucrania (....)
Kabwe, Zambia (aún más plomo...)

martes, 3 de junio de 2008

City of Stones

Como varios saben, me fui a Michoacán este fin de semana. La razón del viajecín fué la despedida/partida de Dante y el cambio de jefatura en el Clan, quedando el ahora Rey Pitufo como nuestro soberano (Chale. Pasamos de un rey maya a un jefe tribal "Memba" a una alucinación azul que vive en un hongo).
Pero bueno. El punto es que de mi visita a Michoacán, aprendí muchas cosas. Siempre digo que se aprende algo nuevo cada día y este fin no fue la excepción.
1. ¡El lago Cuitzeo es enorme! Ya investigué en Wikipedia y tiene de 300 a 400 metros cuadrados de área y es el segundo más grande de México. Está de pelos eso de salirse del camino principal para tomarse una fotografía en un lagote con los "cuates" y todo. Lo que no está de pelos es pagar dos casetas para poder regresar al rumbo de Morelia.
2. ¡Sí hay Morelianas guapas! Algunas atienden estacionamientos, otras sólo caminan por las plazas. Pero las hay. Y también hay ñoños ahí. Yo los ví. Pero no había claneras, así que no hicimos relaciones públicas (Jaja)
3. Definitivamente sí hay Oxxos en Pátzcuaro, aunque sólo los de la carretera abren 24 horas. ¡Malditos pueblos mágicos! ¿Cómo quieren que haya magia si uno no puede alcoholizarse a gusto?
4. Una población de 123 personas (fuente: alguna página de internet que ya perdí) en una isla pequeña como Yunuén deja poco espacio para hacer fogatas y veladas, y la madera sucks.
En fin. Dejando los datos culturales de lado, me enteré que Pátzcuaro significa "Ciudad de Piedras" y me encontré esta canción en la web (la del título), cantada por un holandés de la ciudad de Steenwijk que se llama Gerard Buisman, acompañado por Wilma Dijksma (malditos holandeses y sus apellidos raros). El punto es que sentí que traía un poquito a relucir el sentimiento de una partida: la despedida de un amigo y el recuerdo de tiempos pasados.
¡Un saludo a todos los rucos!