jueves, 23 de abril de 2009

Remember the Time

Tenía una conversación con L. Era una de esas conversaciones completas donde recorres los temas de películas, teatro, libros, política y religión. Soy bastante (pseudo)tolerante, entonces escucho -o intento escuchar- los puntos de vista ajenos.

En el punto que hablábamos de religión y su influencia en las personas, ella me dijo:

-"Todos hacemos las cosas, buenas o malas, por motivos egoístas. Es algo normal del ser humano. Mira, aun cuando la gente ayuda a otros lo hace aunque sea para sentirse bien consigo mismo".

Respondí, con una posición evidentemente contraria a la de ella. De ser así, dónde queda el amor, la santidad (en la que creo y aspiro como católico), el desinterés. Digo, de no existir esos sentimientos ¡ni siquiera tendrían nombre!

En fin, a pesar de todo, en estos días he estado pensando mucho en ese enunciado. Me puse a escarbar en mis recuerdos aquellas veces que he ayudado a alguien y encontré con que ciertas veces lo hacía y efectivamente sentía una gran satisfacción como respuesta. Sin embargo, no recuerdo que esa sensación haya sido motivo alguno para hacerlo.

Todos los actos de caballerosidad (ya los he nombrado algunas veces, no voy a repetir) no han surgido de "si lo hago, me voy a sentir bien", sino más bien de una sensación de compasión o deber cívico -depende del caso. Mis momentos con amigos, para consolarlos o ayudarlos, no provienen de un "así luego él lo hará por mí" sino de mera empatía y amor. Al menos así lo percibo, no busco satisfacción ni gratificación de todos mis "actos buenos". Tal vez sea inconsciente.

Sin embargo tengo que reconocerlo. Hay veces que sí tengo mis momentos de bondad provenientes en parte de una sensación egoísta. Hay un señor con cataratas que cruza una calle más o menos a la misma hora que yo voy hacia la oficina. Cuando me acerco al lugar por donde él pasa espero con ansias que él esté ahí y que yo pueda ayudarle porque la forma en que me toma del brazo para que yo lo guíe es idéntica a como lo hacía mi abuelo. Idéntica.

Y cada vez qu lo ayudo me lo recuerda, me doy cuenta de cuánto lo extraño, y lloro el resto del camino al trabajo. Y aún así, mi yo masoquista y mi yo anclado al recuerdo, esperan al día siguiente que el señor se encuentre ahí de nuevo para ver quién le ayuda a cruzar.

lunes, 20 de abril de 2009

Please Don't Stop the Music

La neta soy un pop culture fan. Y me vale. No sé si eso me haga superficial, pero realmente me tiene sin cuidado. Yo, personalmente creo que me hace multifacético e interesante. Digo, no me quita la pasión por la lectura, ni el afán por la información... así como tampoco me resta IQ ni mucho menos. Así que es tan solo algo curioso sobre mí.

Así es. Soy fiel seguidor de la serie Lost -y lo era hasta hace poco de Heroes (pero me decepcionó)-; cuando tengo tiempo veo CSI (las tres versiones), Grey's Anatomy y Private Practice, Dexter, House M.D., y varias más.

Pero si hay algo a lo que dedico incluso algunas neuronas es a American Idol (y un poco a la versión de Latinoamérica, a menos que esta temporada me decepcione como la anterior). Creo que es porque hay un loser en mí que pretende concursar algún día, aunque el pseudointelectual siempre lo opaca. En fin. Me gusta cantar y me gusta la música -mucho-, ergo disfruto ver gente cantando.

Lo curioso de estos reality shows es que en realidad no me puede interesar menos el concursante. Sólo quiero ver las presentaciones -y las idioteces que dicen los jueces, con sus excepciones-. A final de cuentas, y después de mucho darle vueltas en mi cabeza, decidí que tengo que escribir un poquito de eso. Y lo más curioso de todo es que llego a pronosticar bastante bien quién será el vencedor, o al menos quién se acercará lo suficiente (el año pasado acerté en la final, y fallé en el 3er lugar). El punto es que quien ha hablado recientemente conmigo se ha dado cuenta que toma un poco de mi tiempo, y que, además me formo mis favoritos.

El punto es el siguiente: quién no ha oido a Daughtry, o a Kelly Clarkson; a Jennifer Hudson o a Carrie Underwood. El punto es que lo grueso del fenómeno Idols es que sí se traduce en la cultura popular... y eso es lo que me fascina.

A lo que voy es que este año ya me hice de mis favoritos, y estoy casi seguro de quién va a ganar. Y ahí entre mis favoritos están 3 casi desde el principio... con un cuarto que se la verdad no me acaba de caer.

1. Adam Lambert, alias "el emo" o "Screechy McLoud"... o "raging queen". Me gustan sus presentaciones, no siempre soy fan de la elección de canción y no estoy tan de acuerdo con la locura con la que es recibido por los jueces porque suele gritar de más muchas veces, pero me cae de madres que el güey sabe cantar. Y lo ha demostrado con Mad World y con The Tracks of My Tears. No es mi "hit" pero creo que va a ganar.
2. Allison Iraheta, alias "la Princesa del Mariachi" o "Wondergirl", es una chava que vaya que tiene pulmones. La verdad es que me gusta su estilo y la verdad es que para tener 16 años canta increíble. Y el mejor ejemplo es Papa Was a Rolling Stone. Creo que sí compraría sus discos -si comprara discos.
3. Kris Allen -que creo que va a quedar en 4o lugar o algo así- la verdad es el que más me convence. Cuando sale al escenario parece un tipo cualquiera y, aunque no tiene la mejor voz de todas, sabe hacer lo suyo en escena. Y la verdad es que canta el tipo de música que me gusta entonces eso me convence más. Su presentación de Ain't no Sunshine no tuvo madre, y la de Falling Slowly me convenció también.
4. Danny Gokey, alias "Pimp-my-wife" no canta taaan bien, pero aprovecha la reciente muerte de su mujer para generar simpatía, y la remata con la de su abuelo... ni hablar. Canta bien, pero sólo bien. Pero el factor empático le va a dar más. Juzguen ustedes: What Hurts the Most.

Sólo quedan 7, pero la semana que viene (el miércoles en el gabacho) se van 2... y tienen que cantar Disco.

El pulgar.
Kame-hame-¡puaj!

Director: James Wong Guión: Ben Ramsey Actores: Justin Chatwin, Chow Yun-Fat, Emmy Rossum

No la vean. Punto. Al menos no en el cine.

Es triste, porque buenos actores (Chow, Rossum) se prestaron a un bodrio que es tan bodrio que ni risa causa. Tiraron a la basura un buen manga y lo convirtieron en una basofia. No vale la pena, y es triste.

Podría decir que se trata de una película palomera y en ese sentido es interesante, pero no es mas que un intento de película pseudo Wu Xia con mal maquillaje y pésimos efectos especiales.

Calificación: 3,5

miércoles, 15 de abril de 2009

I'll Be There For You

ROSS
Look, I don't want my tombstone to read, "Ross Geller. Three divorces."

PHOEBE
Don't feel worried about that! Your tombstone can say whatever you want it to say! It could say, "Ross Geller. Good at Marriage". Y'know? Mine's going to say, "Phoebe Buffay. Buried alive."




Me he puesto a pensar últimamente en lo acertada que es la vida -la Divina Providencia o el "dedo de Dios". La gente ha estado ahí en el momento en el que hace falta. Y me refiero a los amigos.

Es curioso cómo las personas adecuadas están presentes en el instante que son necesitadas. El amigo que necesitas toca a la puerta en el momento que hace falta - ni un segundo antes ni uno después. Pero lo más importante es que no necesariamente está el amigo que quieres, pero sí el que necesitas.

Y así ha sido: cuando estoy a punto de llorar recibo una llamada telefónica; cuando necesito distraerme surge una ventana del msn; cuando tengo incertidumbres alguien escribe algo en su "blog", su "nick" o en el "¿qué estás haciendo?" de facebook que me aclara la mente; cuando hace falta desahogarme aparece en la fiesta. Es una constante.

Hay amigos de todo tipo, pero hay pocos buenos amigos. Ellos han estado ahí cuando han hecho falta. Y los cuento con una mano...

Gracias.


JOEY
Fine, all right, I'll do it. But hey! You guys have to be at the next table so you can stop me if I, you know, start to say something stupid!

ROSS
Just then, or-or all the time, 'cause... we have jobs, you know.

lunes, 6 de abril de 2009

Forest of Unicorns

El sábado fue uno de esos días en que te das cuenta que aún los momentos alegres están rodeados de situaciones que pueden generar estrés, ansiedad, preocupación o tristeza. Es algo que siempre he dicho: "si no hubiera momentos difíciles, no apreciaríamos los instantes de alegría".

Estaba con los scouts y los puse a jugar Bull-dog inglés (es un juego tipo las-traes en que los ñiños corren de un punto a otro y otro intenta atraparlos y si lo consigue, debe ayudarle a atrapar a los demás, hasta que ya no queden niños). Los niños estaban respondiendo bien y parecía no haber inconvenientes hasta que uno de los más pequeños tomó una piedra y la arrojó sin notar que en el trayecto estaba otra niña -precisamente una niña cuyos padres son bastante aprensivos.

La niña acabó con un moretón bastante inflamado en la mejilla derecha y, aunque llamé la atención al chamaco responsable y atendí -creo que adecuadamente- a la niña "accidentada" y ésta después le restó importancia al incidente, el padre lo tomó muy serio. Le doy la razón a su papá: no es agradable ver a tu prole con golpes en la cara, y menos aun una marca resultado de un accidente provocado -es decir, citando al señor "no es lo mismo una marca así porque chocó con una rama a la de una piedra"- e insisto, tiene razón. Sin embargo, otros padres también tienen razón: "los niños son niños, y a veces se lastiman estando uno con ellos. Incluso cuando uno está cuidando solamente a su hijo. Es más, hay ocasiones en que nosotros, sin querer, les pegamos por estar jugando con ellos y no medir la fuerza". El punto es que el padre anunció que lo más probable es que la niña no regrese y con ella, sus hermanos.

No me lo tomen a mal. No me estoy ahogando en un vaso de agua. Estoy seguro que este incidente tiene solución y las cosas van a salir bien, independientemente del resultado. Creo que aún en los momentos de emociones fuertes, los seres humanos seguimos con al menos una pista de racionalidad y se puede apelar a ella. El punto es que creo que es una situación sin culpables: el niño tiene que entender la extención de sus acciones -y a veces así es la única forma de aprender-, los padres hacen todo por defender a sus hijos, y yo no tengo ojos en la nuca y no tengo el don de la bilocación, así que no puedo prever ni prevenir todo posible accidente.

En fin, los que me conocen saben que mis ratos de uniforme "ñoño" son una de mis catarsis, y además uno de esos momentos en que siento que estoy haciendo algo por el mundo; mi "bosque de unicornios". Sin embargo, el fuego inmundo que quema el bosque está latente: esos momentos que amenazan los ratos de alegría. Pero todo tiene solución en esta vida menos la muerte y, además, es en ese momento en el que uno deja de aprender. Fue lo que sucedió el sábado -a pesar de que en ese momento me generó preocupación y angustia- lo que me hizo apreciar aún más lo que he hecho por los chavos al día de hoy. Y además estoy seguro que he aprendido y crecido más de lo que he podido enseñarles.



No puedo evitar recordar las palabras de un amigo: "todas tus historias tienen un final extraño o incómodo" y no puedo evitar reírme al recordarlo. Es cierto. Pero también es cierto que estos finales bizarros me han hecho entender aún mejor lo frágil de los instantes... y lo fuerte de las imágenes felices en la memoria, aun cuando la "amenaza" está latente.


viernes, 3 de abril de 2009

Karma Police

Iba YO en Metro, regresando de Insurgentes Sur, a la altura de Metro Chilpancingo. Tomó el suburbano y transbordó en Tacubaya, y cuando notó que la había cagado e iba en San Pedro de los Pinos retomó la dirección Rosario.

Yo entró al vagón y estaban todos los asientos ocupados, así que se colocó junto a una puerta a un lado de uno de los asientos de "personas con capacidades diferentes" (hay que ser políticamente correctos), donde se encontraba PIO [puberto imbécil y obeso] platicando con ABE [amigo borrego estúpido] que estaba sentado en el lugar inmediatamente enfrente.

En Tacubaya, junto a otras personas, entró DEE [dama de embarazo evidente] y se paró a un lado de YO. Al arrancar el metro y notar que ni PIO ni ABE volteaban a ver a DEE, YO decidió tomar acción.

-Oye amigo -dijo YO- crees que puedas...
-Yo no soy tu amigo- interrumpió PIO, mientras YO tuvo un flashback del "Amo del Mérol".
-Disculpa, enemiguito. ¿Podrías ceder tu lugar a la señorita?
-Estás pero como idiota- respondió PIO, claramente molesto por la intrusión de YO.
-Sí pendejito- insistió ABE- sí él ganó, ¿por qué se tiene que parar?

ANA [anciana neto alejada] notó la discusión, mientras en el resto del vagón se hacían los dormidos.

-¡Ay, joven! no puede esperar nada. Ya se acabaron los caballeros.
-Pero... - intentó hablar YO.
-Sí, muchas gracias. Ya no se moleste -informó DEE indignada por la respuesta de los muchachos.
-Cada vez está peor esto- afirmó nostálgica ANA- la gente no tiene la menor decencia.
-¡No se trata de decencia! -corrigió YO, molesto-. Es simple civismo. Este chavo está sentado en un lugar reservado y debe por mero sentido común ponerse de pie.
-A ver idiota, a quién le estás diciendo estúpido -dijo PIO.
-Pues a tí. ¿Qué esperabas? Que aplaudiera y brincara de emoción por tu imbecilidad.
-Oye, oye. Nadie le dice imbécil a mi amigo, eh, pendejo. No viene solo.
-¿Y?

YO estaba completamente dispuesto a soltarse a golpes. Ya traía las camisa arremangada y se había quitado el reloj. Además, tenía la clara esperanza de que alguien en el vagón decidiera tomar un poco de acción.

ABE se puso de pie, con intenciones de intimidar a YO.

-¿Quieres putazos, imbécil? -preguntó.
-No. Quiero que alguien le ceda el lugar a la señorita.
-A ver, puti....

El vagón del metro se sacudió, ABE y YO perdieron el equilibrio, pero YO alcanzó a tomarse de uno de los tubos y mantenerse de pie. ABE resbaló y cayó en dirección a PIO.

PIO pegó un grito - ¡Quita....! ¡Pende....!- trató de decir. Todos notaron todo en un segundo: la cara de dolor de PIO, la cara de angustia de ABE, la risa descontenida de DEE, las lágrimas de YO, la sonrisa sarcástica de ANA, la mano de ABE.

PIO se tiró al suelo, hecho un ovillo. -¡Pinche pendejo!- insultó a ABE. Su voz era de soprano.

PIO y ABE se bajaron del metro y DEE pudo sentarse.




Necesito ayuda para nombrar a este cuento. Estaba pensando en "El eunuco karmático", "Karma emasculante"... o "Huevos a la karma" ¿Qué opinan?