Hay un pasaje en La hija del caníbal de Rosa Montero en que Lucía se debraya viendo cómo ha cambiado su forma de empacar una maleta, y cómo el tiempo ha sumado cosas a ella.
Lo mismo me pasó a mí hace unos días que decidí cambiar de cartera (y al final no lo hice)... y me di cuenta de lo mismo: el tiempo le ha agregado pendejadas a mi cartera: 4 documentos de identidad (uno es la credencial ñoña -léase Scout), 1 tarjeta de crédito y 1 de débito, 3 monederos electrónicos, 2 tarjetas de transporte, 1 de teléfono, 1 tarjeta de descuento, 4 "monederos electrónicos", 1 tarjeta de promoción (¡Subway!) y 1 membresía.
¡Me estoy volviendo un señor!
Lo mismo me pasó a mí hace unos días que decidí cambiar de cartera (y al final no lo hice)... y me di cuenta de lo mismo: el tiempo le ha agregado pendejadas a mi cartera: 4 documentos de identidad (uno es la credencial ñoña -léase Scout), 1 tarjeta de crédito y 1 de débito, 3 monederos electrónicos, 2 tarjetas de transporte, 1 de teléfono, 1 tarjeta de descuento, 4 "monederos electrónicos", 1 tarjeta de promoción (¡Subway!) y 1 membresía.
¡Me estoy volviendo un señor!
