martes, 27 de octubre de 2009

License to... Dress?

OK... He estado pensando últimamente sobre Halloween. El buen le0pard13 "me ganó" con una excelente encuesta sanguinaria sobre las caracterizaciones de los personajes de Dracula en sus diversas adaptaciones cinematográficas. Así que seguiré rascándome la cabeza un rato con ideas para un post Halloween-esco ad hoc.

Por lo pronto, como experiencia cercana, el sábado pasado fui a probarme el esmokin para la ya inminente boda de Diana y Kike. Pa' variar un poco, mi nena interna surgió y logré que la elección fuera uno semi-tradicional de corte recto con chaleco y corbatón [las otras opciones eran un cuello Mao -con el que resalta la barriga-, o de saco cruzado -y lo siento, pero me veo más chaparro]. Lo sé... soy una reina. A final de cuentas, mi "atuendo" resultó acompañado de un chaleco color vino y un corbatón gris (no había de otro color que combinara).

Lo triste es que no logré que fuera el tradicional con fajín y corbata de moño: a la James Bond, cosa que hubiera estado increíble -pues, además, tengo mi reloj de colección de Casino Royale, y hubiera sido una combinación exclente.

Lo cierto del asunto es que tuve que comprar una camisa pues tengo que ajustarla de los costados -y, obviamente, no lo harán en la tienda donde renté el resto de la indumentaria-, y probablemente conseguiré un par de mancuernillas -ya veremos.

Por lo pronto, cuando regresé de la tienda, me decidí a recapitular mis -escasos- conocimientos sobre el afamado 007. Y, por lo mismo, me puse a ver todas las películas del agente del MI6 (¡me faltan 10!).

Ciertamente, Sean Connery es mi James Bond favorito: no porque sea el "original", sino porque le da al personaje una picardía y sarcasmo de manera natural, y las líneas -aún las más ridículas- las entrega con fluidez. Además, de él han surgido varias de las más famosas frases de Bond: "Bond... James Bond" en Dr. No (1962), "shaken, not stirred" (agitado, no revuelto) en Goldfinger (1964; aunque, para ser justos lo dijo primero el Dr. Julius No en Dr. No), y por supuesto "She's just dead" al usar a Fiona Volpe de escudo humano en Thunderball (1965) -no me voy a poner a discutir si Volpe murió accidentalmente o lo planeó Bond, sé que esa discusión llevaría horas... o páginas completas-.

Por otra parte, mi Bond girl (chica Bond, aunque tras el movimiento feminista, sería adecuado llamarlas mujeres Bond) es Vesper Lynd; la chica Bond original -en los libros-, y representada por la hermosísima Eva Green. Vesper es la primera -y tal vez única- mujer a quien Bond amó "de verdad" y continúa pensando en ella todo el tiempo (Tracy es punto y aparte). ¡Caray! hasta bautiza una bebida en su honor. Aunque su nombre no es tan sugestivo como el de otras damas (Pussy Galore, Octopussy, Holly Goodhead, Chew Mee...) o divertido (Strawberry Fields, Christmas Jones), es diferente y único. Además, he tenido un crush con Eva Green desde The Dreamers y Kingdom of Heaven, lo que es un extra.

Y mi villano favorito es un empate. Podría decirse que Blofeld tiene el primer lugar, pero únicamente cuando sale el torso con el gato (quizás mi villano favorito sea el gato de Blofeld, ailurofobia aparte). Lo cierto es que una mente maestra a la que nunca se le ve el rostro produce suspenso y, quizás, algo de terror: es mayor el miedo a lo que no se conoce. Por otra parte, también Scaramanga me fascina, pues logra "adelantársele" a Bond, y es un excelente tirador -aunque he de admitir que la pistola dorada me parece una exageración-.

Y mi filme Bond favorito es un empate entre Casino Royale (2006) y Goldfinger (1964).


Ustedes díganme,

1. ¿Quién es su James Bond favorito? (Pueden incluir los filmes que no son de EON).
2. ¿Qué Bond girl creen que es la mejor?
3. ¿Cuál villano creen el más peligroso -o el más genial?
4. ¿Cuál es su película de Bond favorita?


P.D.
Ya que no tuve el traje, ¿alguien me regala un Aston Martin?


jueves, 22 de octubre de 2009

Fábula

Había una vez un triste hombre que estaba sentado en un enorme campo y rodeado de árboles. Este hombre tenía en sus manos una naranja rebosante de jugo. La había encontrado en el suelo, justo a sus pies, así que tomó su cuchillo y la partió en dos, y exprimió el precioso zumo en su boca saboreándolo. ¡La naranja estaba exquisita! El jugo era dulce, apenas algo ácido y esto resaltaba el delicioso sabor que invadía su paladar, flotaba suavemente sobre su lengua y se deslizaba por su garganta.

Poco a poco, se dio cuenta de que el sabor de su naranja empezaba a cambiar: las notas ácidas se acentuaban y el dulzor se transformaba en una sensación de amargura. Además, hacía falta cada vez más fuerza para lograr extraer el precioso néctar de la fruta. El hombre miró fijamente el interior de la naranja y notó que había algo más de jugo atrapado entre el tejido. Así que aplicó más y más fuerza hasta que, finalmente ya no había nada que exprimir. Y cuando se dio cuenta de que no habría más jugo en su deliciosa naranja, agachó la cabeza y se puso a llorar.

La obsesión de este hombre y, después, sus lágrimas no le permitieron ver de dónde provenía esta naranja. De haber volteado hacia arriba, habría notado que se encontraba en un campo de naranjos y que el cielo estaba cubierto de verdes hojas y hermosas naranjas rebosantes de jugo.


La moraleja del cuento es: estimados legisladores, sepan que existen más naranjas en el huerto; lo único que se conseguirá exprimiendo a los contribuyentes actuales -principalmente la clase media- es agotar el jugo de los impuestos y frenar el desarrollo del país (#internetnecesario).

martes, 20 de octubre de 2009

El misterio de Brown

Caí en la tentación, me ganó el morbo y compré -y leí- The Lost Symbol, de Dan Brown (autor del "afamado" bestseller The Da Vinci Code).

As the story opens, Harvard symbologist Robert Langdon is summoned unexpectedly to deliver and evening lecture in the U.S. Capitol Building. Within minutes of his arrival, however, the night takes a bizarre turn. A disturbing object -artfully encoded with five symbols -is discovered in the Capitol Building. Langdon recongizes the object as an ancient invitation... one meant to usher its recipient into a long-lost world of esoteric wisdom.

When Langdon's beloved mentor, Peter Solomon -a prominent Mason and philanthropist -is brutally kidnapped, Langdon realizes his only hope of saving Peter is to accept this mystical invitation and follow wherever it leads him. Langdon is instantly plunged into a clandestine world of Masonic secrets, hidden history, and never-before-seen locations -all of which seem to drag him toward a single, inconceivable truth.


(Al inicio de la historia, el simbólogo de Harvard Robert Langdon es invitado sorpresivamente para dar una plática en el Capitolio de los E.U.A. Sin embargo, poco después de su llegada, la noche toma un giro inesperado. Un objeto inquietante -hábilmente grabado con cinco símbolos -es descubierto en el Capitolio. Langdon recooce este objeto como una invitación antigua... cuyo objetivo es guiar al recipiente a un mundo perdido de sabiduría esotérica.

Cuando el amado mentor de Langdon, Peter Solomon -un Masón y filántropo prominente- es secuestrado brutalmente, Landon se da cuenta que la única esperanza de rescatar a Peter es aceptar esta mística invitación y seguirla hasta donde lo lleve. Langdon es inmerso en un mundo clandestino de secretos Masónicos, historia oculta, y lugares nunca antes vistos -que aparentan arrastrarlo hacia una sencilla e inconcebible verdad.)

Lo cierto es que, dejando las premisas a un lado, The Lost Symbol posee exactamente la misma estructura que el resto de la saga de Robert Langdon, y extremadamente similar a la del resto de sus novelas (Digital Fortress y Deception Point). Langdon recibe un mensaje simbólico -o es recibido por alguien más y llega a manos de Langdon-, y todos los ojos voltean hacia él para que ilumine el misterio [un mensaje escrito con sangre y tinta invisible en el suelo del Louvre, una carta al Vaticano, la Mano de los Misterios]; Landon realiza la investigación escapando, o contrariando, a las autoridades [la policía francesa o del Vaticano, la CIA]; un villano con habilidades de subterfugio cuasi-inhumanas representa una amenaza inminente [un albino fisiológicamente incorrecto -pero aceptable en la piel de Paul Bettany-, un hassassin, un loco tatuado de pies a cabeza]; Langdon cruza caminos con una mujer bellísima que, además, es líder en el estudio particular de la única disciplina necesaria para resolver lo que Langdon es incapaz del misterio [Criptología, Física, Noética]; se develan "misterios" de una sociedad oculta [el Priorato de Sión, los Illuminati, los Masones]; y finalmente el misterio se descubre y el cataclismo se evita tras develar la identidad del verdadero villano, o la verdadera identidad del villano.

Francamente, y muy a pesar de las grandes loas que las reseñas en los periódicos y revistas brindan a este thriller, en mi opinión fue decepcionante. En primer lugar, la historia no ofreció nada nuevo -como mencioné arriba-, los giros y la trama son similares y pareciera que Brown sigue el mismo molde para escribir cada una de sus novelas. Por lo mismo, me resultó demasiado sencillo deducir -no sólo la conclusión- sino la "identidad" del villano (es más, apuesto a que muchos también lo hicieron). Y también la cantidad de información incorrecta o de procedencia dudosa que el autor refiere como explicación de los fenómenos o símbolos resulta frustrante cuando uno se descubre más conocedor que el "erudito" personaje principal. El carácter de Langdon sigue plano después de la tercera entrega, y los demás personajes son como relieves: no existe una verdadera tridimensionalidad (ni Tom Hanks ha podido hacer el milagro en las películas).

También, me causó frustración la obsesión de Brown con Isaac Newton, ¿qué no existen otros científicos, filósofos o artistas que hayan, además, estudiado los "grandes misterios" de la humanidad? ¿De ser cierto que Isaac Newton tenía todas las respuestas, no habría, en algún momento dejado de buscarlas? El científico inglés ya se transformó en una 'muleta' y, en cambio, no revela información de su supuesta investigación profunda sobre los secretos y las verdades masónicas (¡Caray! Hasta yo sé más de Masones de lo que escribió Dan Brown).

Por otra parte, y he de otorgarle eso, la lectura es amena e incluso atrayente -a pesar de poder develar el resultado, uno quisiera saber el cómo-. El lenguaje, si plagado de tecnicismos y pseudotecnicismos, es sencillo -incluso para los no-angloparlantes-. Y a final de cuentas la lectura "se va rápido". Lo triste es que la conclusión es un tanto mediocre y el "gran misterio" no es realmente tan grande.

Hay días que me pregunto si será cierto que The Da Vinci Code es un buen libro. Francamente a mí no me lo pareció (aunque, para ser francos, disfruté bastante Angels & Demons). El paso del TDVC se me hizo increíblemente lento (aunque no tanto como en el filme de Hanks), y honestamente me causó gran molestia la verborrea de incoherencias que utilizó el autor para explicar el supuesto misterio de María Magdalena y su alegada divinidad -cosa que, por cierto, nunca fue idea de Brown, sino de otros autores antes de su tiempo-.


Antes del Símbolo

Para prepararme psicológicamente para leer The Lost Symbol, hice un maratón de las adaptaciones fílmicas de las precuelas -me rehusé a leerlos de nuevo.

El Código Da...ZZZZZ

Ya había visto The Da Vinci Code cuando salió en los cines -y después, por error de un amigo que imaginó que me había gustado, terminó en mi filmoteca.

No pienso divagar mucho sobre este filme -pues me revolvieron las entrañas no sólo las diferencias entre el libro y el filme, sino que éstas destruyeron la poca dimensión que tenían unos personajes y la mucha que tiene el de Silas (representado por el poco reconocido Paul Bettany). Y así, Alfred Molina se vio atrapado en la sotana de un obispo imbécil -contrario al inocente de la novela-, Jean Reno hizo el peor papel de policía de su vida, y la hermosa Audrey Tautou se encontró en la piel de una mujer poco atractiva y sin dimensión.

Recuerdo bien que, en el cine, dos de los amigos con los que iba quedaron profundamente dormidos. También mi tío platicó que una de mis primas le dijo "¿Por qué estamos viendo esta porquería?" cuando la proyección llevaba poco más de 30 minutos.


El Vaticano reinvindica

Y lo digo porque, en mi opinión, el segundo filme demostró ser mucho mejor que el primero (o quizás sea que la renté con menores expectativas).

Si bien, Robert Langdon posee la misma unidimensionalidad que la versión literaria, el resto de los personajes son los que mantuvieron el DVD andando.

Estaba sentado frente a la TV en una escena del asesino cuando mi madre dijo "No me gusta el asesino ese"... a lo que yo respondí: "Madre, ¡es por eso que me encanta! Un hassassin suele mostrar cero emoción al hacer su trabajo: las emociones lo delatan". Obtuve un leve asentimiento de parte de mi madre -aunque quizás después lo niegue- y he de reconocerle al danés Nikolaj Lie Kaas su actuación carente de sentimientos. Los cardenales del Cónclave son convincentes: algunos como maquinadores de la "política religiosa" y otros como verdaderos hombres de fe. Pero es Ewan McGregor (otro actor poco laudado) quien, en mi opinión, se lleva la película: simula verdadera inocencia y humildad, y su locura y contricción se traduce en los ojos.

Además, las escenas de fuego -la inmolación del camerlengo y el incendio en Santa Maria della Vittoria -están logradas con un realismo pocas veces alcanzado.


Lost Conclussions

Regresando con la última novela de Dan Brown, la recomiendo si quieren una lectura amena, atractiva y sencilla. Como thriller logra su cometido. Yo, francamente, le perdí el interés una vez noté la falta de argumento (pero me ganó el morbo).



Nota importante: Entre las inconsistencias en el libro (tradición relativamente inofensiva de Brown), una de ellas fue que menciona que los antiguos mayas sacrificaban a sus "víctimas" degollándolas. Para aclarar ese punto, en realidad el método Mesoamericano de sacrificio era hacer una abertura con cuchillo en el abdomen -de modo que pueda sacarse a través de él el corazón -.

lunes, 12 de octubre de 2009

Light On

Desde anoche he tenido una sensación bizarra de emoción, combinada con algo de preocupación. A las once y media de la noche, aproximadamente, recibí un SMS noticioso afirmando la toma pacífica de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LyFC, empresa paraestatal encargada del suministro de energía eléctrica al centro del país) por la Policía Federal Preventiva (PFP).

El background político gira alrededor de la situación del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), la turbia elección del nuevo líder sindical, la oposición por parte del Secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, la supuesta amenaza de huelga y pliego petitorio del SME, y otras muchas cosas.

Encendí la televisión y, aproximadamente a las 12:00 inició la transmisión noticiosa informando que se publicaba en el Diario Oficial de la Federación un decreto del Presidente Felipe Calderón, liquidando la empresa y dejando a cargo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de la distribución -ahora nacional- de "la luz" en el país.

Inmediatamente empezaron las reacciones: el PRD apoya al SME y sus figuras políticas acusan a FCE de tener inclinaciones privatizadoras y políticas antisindicales, el PRI en San Lázaro también acusa al gobierno de extremista, el SME ya ha iniciado marchas y el diálogo entre los representantes del sindicato y el gobierno no ha encontrado resultados.

Si bien es cierto que el sindicalismo mexicano (con ejemplos como SME, SMTE y el de PEMEX) es una deshonra, y ésto se atribuye a los gobiernos priístas y panistas -y perredistas-, era el momento de plantear soluciones. Y vaya que esa fue una solución.

LyFC brindaba uno de los peores ejemplos de servicio en México. No era infrecuente oír hablar de tarifas infladas, o de mediciones dudosas; con frecuencia uno tenía que realizar "aclaraciones", enfrentándose a la famosísima burocracia nacional; y, por si fuera poco, el servicio eléctrico per se tenía fallas frecuentes (tan sólo el martes pasado, en la casa "se fué la luz" cuatro veces en la mañana y seis en la noche). Gracias al suministro eléctrico, en el último año hizo falta cambiar un reproductor de DVDs y un horno de microondas, además de que la secadora también se descompuso.

¿Entonces? Liquidar LyFC, en mi opinión, fue excelente movimiento por parte de FCH. Si bien fue uno drástico y controversial, es un pequeño paso necesario en el crecimiento del país (ya seguirán otros sindicatos y otras paraestatales conflictivas... o eso espero). Estoy completamente seguro que muchos de los empleados "recuperarán" sus trabajos bajo nuevos contratos colectivos, y se eliminarán a las "malas hierbas del sembradío".

Creo que es en estos momentos cuando el gobierno, y el Presidente en particular, requieren más del apoyo de los ciudadanos comunes como su servilleta. Pues es verdad que estamos siempre listos para juzgar: criticamos si el trabajo no se hace, pero atacamos y violentamos si éste sí se efectúa. Y el cambio político y social en este país necesita ser brusco.

Ya veremos que pasa con LyFC... y la historia dirá qué tan fructífero fue la liquidación. Yo me siento optimista y veo un futuro más brillante... aunque sea un poquito. Ya veremos.

viernes, 9 de octubre de 2009

Ribcage

He tenido un writer's block por un par de semanas, pero decidí hoy escribir un poco de lo que ha pasado en los últimos días. Parte de la culpa la tiene el haber mucho trabajo en la oficina... Pero otro gran problema fue "el accidente".

Mis amigos dicen que me pasa todo... y al mismo tiempo no me pasa nada. Y esta vez no fue la excepción. El martes pasado (29 de septiembre) caí en un hoyo abandonado por la compañía de luz (Luz y Fuerza del Centro) en medio de la banqueta. Como souvenir del descenso obtuve una contusión en el costillar derecho, otra en la rodilla izquierda, y una contractura en el hombro izquierdo.

En el Seguro Social (las SS, como me gusta llamarlas) me otorgaron sólo un día de incapacidad, pero mi cuerpo decidió que era inaceptable ese lapso de tiempo. De acuerdo a mi investigación en "la web", mis costillas tardarán entre 21 y 30 días en sanar completamente, y la rodilla entre 2 y 3 semanas. Pero los primeros días -en que mi capacidad de movimiento era mínima- me dediqué a sentarme -acostarme es dolorosísimo todavía- frente a la televisión, un libro o la computadora.

Y, básicamente, lo que obtuve fue una dosis "pirata" de televisión. Como las nuevas series y nuevas temporadas no han sido subtituladas en México -ergo no saldrán al aire sino hasta mediados de este mes o principios del siguiente- me puse a ver varias series en a través de internet (aclaro, todas esas series pasarán por los canales de TV que ya estoy pagando, por lo tanto no lo considero completamente pirata, ya que de alguna manera u otra mi dinero sí irá a parar a los bolsillos de los que realizaron estas series).

Y me volví fanático de un par de ellas. Mientras que Cougar Town, Modern Family y The Vampire Diaries pasarán por la TV sin que las sintonice (CT y MF son buenas, pero no me emocionaron y TVD está bastante teen drama pa' mi gusto); estoy hiper-emocionado por Glee (¡soy un Gleek!) y por FlashForward.

Glee no tiene un guión que destaca por lo bueno -es más, tiene varios errores-, pero lo cierto es que es adictivo. Eso de llevar a una serie de "rechs" del anonimato al estrellato tal vez sea un factor con el cual me identifico (¡ja!).

En particular, me encanta la actuación de Jayma Mays (como Emma Pillsbury) -sutil pero desgarradora- y me divierto cada vez que Jane Lynch (como Sue Sylvester) sale en la pantalla. Y la voz de Lea Michele (como Rachel Berry) es hermosa.

Las situaciones son ridículas pero risibles, y la historia está clarificandose cada vez más -y haciéndose un tanto más brillante. Sólo estoy esperando que las canciones -ahhh.... porque de eso se trata la serie: de las canciones- salgan a la venta en México para comprarlas todas.

Recuperé (como si se hubiera perdido) mi amor por Kristen Chenoweth y descubrí que Josh Groban es divertidísimo. Y ¿quién diría que ahora me gustan las canciones de Rihanna?



En cuanto a FlashForward, es un poco como Lost (una serie que definitivamente no me pierdo; tengo los DVDs hasta la 4ª temporada y estoy esperando la 5ª... y la sexta)... Tal vez sea el capítulo piloto con similitudes -y referencias- a mi serie favorita, o quizás el mejor cliffhanger que he visto en mucho tiempo, pero FF llegó para quedarse... o hasta que la cancelen. Referencias a misticismo y Kabbalah hasta donde van ahora, y visitas a Nazis encarcelados. Ahora sólo quiero saber ¡qué rayos pasa el 29 de Abril del 2010!



Ohhh... y por cierto ya terminé 3 libros de la saga de Sookie Stackhouse, mejor conocida como The Southern Vampire Mysteries. Y también la 2ª temporada de True Blood. Amo a mi Oscar-&-Golden-Globe-winner-mutant-girl Anna Paquin a.k.a. Rogue. Y quien tenga dudas de su capacidad de actuación, vean The Piano (se las presto), o Bury My Heart at Wounded Knee o la misma True Blood.