lunes, 11 de enero de 2010

Discriminación Inversa

Llámenlo suerte, pero fue hasta el día de hoy que me di cuenta de la política que impuso Marcelo Ebrard en el transporte público. Quizás sea que, como me muevo mucho más en los "suburbios" de la ZMCM que en la Ciudad de México per se, no me había tocado la fortuna de esperar durante más tiempo en una parada y esperar un camión RTP al que pudiera abordar mientras que pasaban solamente aquellos "sólo para mujeres".

Y es que según la noticia, que remonta a 2 años, esta campaña piloto se implementó con el fin de evitar el acoso sexual a las damas en el transporte público.

Lo cierto es que, en mi opinión, se trata de una política discriminatoria. Si bien, la mexicana es una sociedad sexista, racista y clasista, el promover leyes, campañas o políticas que otorguen privilegios especiales a un grupo selecto de la población que posee las mismas capacidades que el resto, aun por las causas más "nobles", es discriminatorio.

A lo que me refiero es que no es lo mismo el colocar asientos para personas con capacidades diferentes, lugares de estacionamiento especiales en una plaza para individuos con alguna discapacidad, o favorecer el paso más rápido a personas de la tercera edad, que el crear autobuses especiales para mujeres. Y es porque ellas -quizás con la debida excepción de la mujer en los últimos meses de embarazo, o aquella que va cargando a los pequeños- poseen las mismas capacidades y tienen las mismas habilidades que nosotros, los hombres. Y el otorgar estos privilegios especiales es -vía algo similar a la psicología inversa- reconocer la inferioridad de circunstancias otorgado por la doble equis en el par cromosómico 23. Es injusto.

Y es que es injusto que, mientras que el transporte exclusivo para damas se encontraba prácticamente vacío, el de acceso libre (en el que, evidentemente, también había mujeres) se encontraba lleno y sin asientos disponibles, además de que demoró otros 25 minutos en llegar.

No malinterpreten. Empatizo con las mujeres que han sufrido acoso en el transporte público. También soy defensor de las normas de caballería y apunto la falta de educación y civismo de muchos compatriotas.

Pero seguiré afirmando que el otorgar privilegios especiales no es la solución: "separar" hombres de mujeres no va a frenar el acoso sexual ni aumentará milagrosamente la civilidad de la población. Esto únicamente lo cambia de sitio.

Además de que es completamente injusto.

2 comentarios:

Montse Guada dijo...

Pues sí... y 25 minutos son mucho para esperar.
La verdad a mí también se me hace sexista eso, injusto y discriminatorio.
¿Pero quién entiende al mexicano?

A veces en este país se hacen las cosas con las patas.

Abrazo.

le0pard13 dijo...

Sounds like a policy seeking to treat the symptom instead of the problem. Thanks for this, Poncho.

BTW, I've nominated you for a Kreativ Blogger award.