lunes, 29 de diciembre de 2008

Esta Navidad

Siempre he dicho que mi época favorita son las fiestas de fin de año. Principalmente, porque se reúnen las familias y veo a todos, en especial a mis primos. Los intercambios nunca han sido lo más importante para mí, aunque sí me gusta dar regalos (por eso, y mi nuevo reloj ya agoté mi presupuesto).

Sin embargo, este año ha sido diferente... muy diferente... y cuesta trabajo, aunque el cerebro dice que la vida pasa, el tiempo corre y las cosas cambian, es difícil quitarse la espinita de "no es lo mismo".

Javier no vino a México... es doctor en Colima y no "le dieron chance". No es la primera vez, pero se le extraña, a él y a los primos.
Eduardo tampoco estuvo aquí, y eso sí es raro. Sé que no es barato venir de Monterrey, pero también se le extrañó.
Mi hermano no vino (y esto dolió un chorro) y me enteré que no pasaba la fiesta con nosotros el mismo 24 en la mañana. Apenas hablé con él y entiendo sus razones, pero costó trabajo y se me triplicó la chamba en la fiesta. Mis primos también lo extrañaron y mis abuelos ni hablar. Y no digo de mamá...

Para año nuevo, Yomara va a estar en Europa, y es raro que falten de-Alba's pero ni hablar.
Pero el punto... y lo más duro... es que va a ser el primer Año Nuevo sin mi abuelo. No quiero ni pensar qué pasa por la cabeza de mi abuela.

El tiempo pasa...

Ni hablar.

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
(Por difícil que parezca, se puede...)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Like a Drug

No tienen idea las gracias que le doy al mundo por inventar el Oxxo. En estos días, estas tienditas le han dado algo de claridad y relajación a mi vida.

El lunes pasé frente a uno y al voltear vi una cajita bicolor -rosa y morado- y tuve que comprarlo. Hacía meses que no comía unos Nerds -¡de Willy Wonka! Recordé a Augustus Gloop, a Violet Beauregarde, Veruca Salt y Mike Teevee (sí, me sé de memoria los nombres) y lo mucho que doy por sentada a mi familia a veces.

El martes fui por leche y me encontré a un amigo que hacía tiempo no veía. Es extraño hallarte frente a gente con la que tenías mucho en común y ahora prácticamente nada. Sentí cuánto había cambiado, y lo poco que lo había notado.

El miércoles en la noche sufrí un ataque de ansiedad a la 1 a.m. Me desperté de mi sueño -que no recuerdo- y salí a caminar. Caminar es la mejor medicina para la ansiedad, creo yo. Fui al Oxxo y compré una barra de Snickers. La comí y guardé la basura en la bolsa de mi chamarra por no tirarla en "el grande" y se me olvidó. Ayer, de regreso a mi casa, noté la basura en el bolsillo y lo saqué y me dí cuenta de que tenía algo escrito en el interior. Decía:


nougatocity (inserte aquí caracteres bizarros de pronunciación)
A heightened yet fleeting state of accomplishment that makes you realize how unbelievably unmotivated you are.


Dios -o el mundo, o la energía, o el destino- trabaja de maneras misteriosas. Y a veces te manda señales ocultas e indirectas. El Oxxo es uno de sus ángeles.

Por cierto, "nougatocity" es una de esas palabras raras del slang. No sé de dónde se les ocurrió relacionar un turrón de almendras con la desmotivación, pero dice el Urban Dictionary que te das cuenta de tu propia apatía después de comer. ¿Será?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Human Behaviour

Lo triste de todo es que ya no me sorprende. Lo angustiante es que los demás ya lo vean normal. Lo alarmante es que nos justifiquemos. Pero lo verdaderamente trágico es que nadie nota que algo mal esté pasando.

Dieciséis hombres -seres humanos del sexo masculino-, sin contar al conductor del microbús. Dieciséis. Y fui el único idiota, tradicionalista y retrógrado que tuvo la cortesía de pararse y ceder el lugar a la muchacha. Y no porque fuera mujer, sino porque traía un bebé en brazos y a otro de la mano. ¿A quién se le ocurre que, además de cuidar a los dos vástagos, podía sostenerse de manera segura de alguno de los tubos en el transporte?

Nunca espero recibir las gracias: la gente extrañada siempre las dá. No tengo expectativas por ver una sonrisa: el ritmo de la ciudad ha asesinado la alegría incipiente de muchas de sus víctimas. Tampoco avivo mis esperanzas por recibir un gesto similar: me sorprende realmente cuando alguien lo hace.

Se trata simplemente de hacerle la vida un poquito más fácil a los demás. De revivir en mí la percepción de que el mundo no es Ponchocéntrico. La simple satisfacción de ver que alguien carga un poco menos del peso cotidiano -aunque sea por unos segundos- es más que suficiente.

Así, me inunda de alegría abrirle la puerta del taxi a una desconocida, extender mi mano para que alguien suba al camión, y ayudarle a hacerlo, pasar un rato de pie en el metro porque un anciano se siente, o dejar pasar a alguien antes que yo en el tráfico.

Son las cosas que "No tienen precio".

La nueva campaña de Chivas Regal tiene razón... los caballeros son pocos, y este código de vida se va convirtiendo poco a poco en una secta de rituales esotéricos que nadie entiende - ni quiere entender.

Sigo insisitendo, es triste que no veamos más allá de nuestra propia nariz.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Let's Fetch the Carriage

No tienen la menor idea del shock que me provocó mi hermano el sábado. Imaginen ver llegar el carro de un tío -donde, alegadamente, viajaba el otro hijo de mi madre-; observar cómo se detiene y estaciona; ver, con mucho gusto, a los primos con los que hace tiempo no hay contacto; y vislumbar al bodoque (léase "el hermano") bajar de la SUV con otro bodoque -a quien yo nunca había visto"- en brazos.

No tiene precio.

No es de él, sino de su novia.

Súmenle, por supuesto, los comentarios poco prudentes de mi progenitor insertados en los momentos más incómodos, y la entrega del bodoque a la madre de éste en metro Rosario; y tenemos un fin de semana lleno de primeras impresiones. Primeras impresiones bastante extrañas, por cierto.

viernes, 5 de diciembre de 2008

When You Were Young

Cuando un pedazo de carbón se queda mucho tiempo bajo el suelo piere su juventud, y la presión de la tierra encima de él lo va haciendo más y más duro, hasta que se convierte en un diamante. Y así son los diamantes: duros porque pueden rayar y lastimar todo, frágiles porque al menor golpe se transforman en polvo, y hermosos porque ¿qué mujer no quiere uno de esos en su dedo?

Me he dado cuenta que así pasa con todo:

"Los niños son de hule", pero cuando crecen sus huesos se vuelven más frágiles, y al mismo tiempo adquieren la fuerza para razgar la vida y hacerse paso.

Cuando uno es joven, la mente es sensible y viaja, o malviaja, creando infinidad de teorías que, cuando se madura se transforman en opiniones fuertes -aunque tal vez mal fundadas- pero que sufren más al verse contrariadas.

Pero también pasa con el tiempo. Recuerdo bien que antes en un día podía ir a la escuela, trabajar, estudiar francés, ir al catecismo y a nadar, hacer la tarea, acompañar a mamá al super, hablar con mis amigos por teléfono, salir a jugar a la calle, leer, ver la tele, comer mis tres comidas y dormir mis 8 horas. Y en un fin de semana me daba tiempo, igual de ir a nadar, comer en familia, ir al parque y a los Scouts, ir a misa, visitar a los abuelos -los dos pares-, ir por un helado, comer en un restaurante e ir al cine con mi papá. ¿Qué nos habrá pasado que el tiempo se encoje y nos devora?

Es por esto que me extraña un fin de semana como el pasado. No alcancé a hacer varias cosas que tenía planeadas, en particular el sábado, pues los proveedores tienden a ser un poco absorbentes, pero alcancé a ir al cine, visitar a mis abuelos, rentar una película y comprar "Wall-e", avanzar considerablemente en el libro, terminar la corona de Adviento -incluyendo ir a comprar las velas y "ramitas" que según mi mamá faltaban para terminarla-, ir a misa a San José Obrero, ir al Bull y gritar con Jumbo, dormir la mona un buen rato, cocinar y pasar el rato con mis papás.

Me hace feliz hacer muchas cosas y que el tiempo alcance para disfrutarlas, pero es tan raro.

Y bueno, estoy contento porque hoy compré "The Dark Knight". Why so serious?