sábado, 31 de diciembre de 2011

El último del b'ak'tun

Empiezo aclarando que no creo que el "fin del mundo" llegará el 21 de diciembre del año por venir. Entiendo lo suficiente de cultura maya como para entender el significado de la profecía. Espero que la presencia de esa réplica del calendario maya entre mis curiosidades represente un poco de mi conocimiento.

De cualquier modo, 2012 es un año que (quizás como todos) promete cambios; desde las elecciones presidenciales hasta cosas más personales. Y como siempre, estoy dispuesto a recibir lo que viene con una sonrisa y, ¿por qué no? la "barriga llena". 

Y qué mejor forma de empezar el año que deseando que el 2012 esté repleto de éxitos y recuerdos imborrables. Y que el "fin del b'ak'tun" no sea sino el inicio de muchas pequeñas y grandes aventuras para todos. 

¡Feliz Año Nuevo!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Fantasía de principios y finales

Estas fechas provocan pensamientos y meditaciones sobre lo que se dejó atrás, y lo que está por venir. Pero para mí, esta época es quizás la que más claramente trae recuerdos a mi mente. O al menos, es en las fechas de esos recuerdos son más indelebles. 

Es curioso como este año -y en particular este Diciembre-, cumplieron 10 años dos de las películas que quizás más recuerdos traen, y en muchos aspectos más me han marcado: 

El fin de una época...


El 2001 fue, en cierto modo, el fin de la inocencia: el último año en que fui tratado (en muchos aspectos), como uno de los "chicos" en casa de mi abuela (del lado materno), y el último de una tradición.

Las reuniones familiares siempre han sido un relajo. Cuando se tiene trece tíos con sus debidos conyuges, y arriba de veinte primos, más que una organizar una cena, el asunto se convertía en una gestión de eventos.

Para agilizar las cosas -o complicarlas más- la tradición era que había dos fiestas en Nochebuena: la vespertina, para los "niños", y la nocturna, de los "adultos". La fiesta de la tarde era una Posada con piñata y todo, y en la noche se hacía la cena de Navidad (para mis amigos norteamericanos: en México, la cena de Navidad es la noche del 24, y el día 25 es conocido como el del "recalentado"). 

Y normalmente, para que los "niños" no estorbáramos en los preparativos de la cena -en especial porque la mayoría de mis tías se ponían a cocinar en casa de mi abuela-, terminada la Posada, los primos nos íbamos al cine. Y 2001 fue la última vez que la tradición navideña del cine se cumplió. En años siguientes, muchos nos "crecimos lo suficiente" para ayudar en los preparativos, y los demás ya se habían mudado a Irapuato (la ciudad donde es la reunión) y no estorban en casa de mi abuela.

Así es que Harry Potter and the Philosopher's Stone fue la última película que fui a ver con mis primos en el cine. Bueno, no es enteramente cierto, he visto otras películas con mis primos, pero HP1 fue la última en que fuimos como "niños" en Navidad (en 2002, cumplí la mayoría de edad), y la última que fui a ver con primos a los que llevo por lo menos 10 años. 

Y si bien los libros de J.K. Rowling me recuerdan la secundaria, las películas se han convertido en un espejo de mi familia: de cómo ha cambiado y de cómo han crecido mis primos (digo, tuvimos que ver el filme doblado y varios de los que eran los más pequeños ese día van a votar en julio...). 

El principio de hoy...

El legado de J.R.R. Tolkien es sin duda alguna uno de los que más ha marcado mi vida. Los libros reafirmaron mi pasión por la lectura y la fantasía (The Lord of the Rings es una de mis respuestas a la "pregunta de los tres libros"). Y las películas marcaron el inicio de una etapa, y fue por ellas que conocí a varios de mis ahora mejores amigos. 

Para no hacer el cuento largo, me volví fanático del juego de cartas de LotR. Durante mi época inmerso en la subcultura TCGamer -y gracias a mi inmersión-, me reencontré con 'Gramps' y la amistad creció, me volví rolero (o RPGamer), viajé a Alemania (a un torneo internacional, ¿por qué no?), conocí a 'DivaDead', obtuve mi primer trabajo legal... y a largo plazo, y de una manera indirecta, nació OutcastFlicks.

Pero también me inscribí en la Sociedad Tolkiendili de México y, en mi época como miembro conocí a 'Morna', y aprendía a hablar un poco de quenya y sindarin (dos variantes de élfico).

Sin lugar a dudas, The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring marcó el parteaguas de cuando dejé de ser geek de clóset. Y también fue cuando me di cuenta de manera definitiva que, si bien mi papá y yo somos virtualmente idénticos en personalidad, nuestros gustos no podrían ser más distintos (sigo sin entender por qué no le gusta la película... aunque le encantó RotK).  

Y por cierto... un amigo me apodó 'Sam' en honor a Samwise Gamgee en honor a la mochila que usaba para ir de campamento (antes de comprar la mía, usaba la de mi papá). Y luego les cuento la historia de la "gracia élfica" (esa merece su propia entrada).

Lo que sí es que ahora viene The Hobbit: An Unexpected Journey...


¿Que opinan ustedes? ¿Tienen historias sobre estas películas (o de alguna otra de estas sagas)?

jueves, 29 de diciembre de 2011

Newsbreak

Así es... Regresé.

Este año ha sido muy difícil. Vaya que así fue.

Pero decidí pararle a mi etapa de pseudo-autocomplaciencia (o salir de mi self-pity-party, como le diría DivaDead), y volver a leer, escribir y explayarme.

Acá en el blog, empecé borrando los comentarios impertinentes que había en algunas de las entradas. Parecería ser que no me gusta que la gente opine contrario a lo que escribo, pero no es así. Pero sí me importa que la gente que tenga estas opiniones lo haga con coherencia, ortografía y, sobre todo, respeto. Y algunos de esos comentarios carecían de las tres. Así que me deshice de los textos inconsistentes, ignorantes e irrespetuosos.

Y regresaré a las andadas también en OutcastFlicks. Allá las cosas me toman un poco más de tiempo: editar "videos" es un poco más difícil que editar texto -en mi muy humilde experiencia.

Pero por acá esperen escritos en estos días (ya tengo algunos medio preparados). A final de cuentas, ya pronto será otro año y, según muchos, podría ser el último de nuestra existencia, así es que:


Carpe Diem.

miércoles, 27 de julio de 2011

¿Qué tal la Danza con Dragones?

Estoy consciente de que voy lento con mi lectura este año. Lento, pero seguro.

Pero por fin anoche terminé A DANCE WITH DRAGONS, el quinto libro de la serie "A Song of Ice and Fire" de George R. R. Martin. Y tengo que reconocer que me dejó una sensación agridulce. No quiero decir que sea un mal libro... todo lo contrario: es fantástico, pero deja claro que falta bastante todavía por cerrar las historias.

A DANCE WITH DRAGONS ocurre casi simultáneamente que A Storm of Swords, el cuarto libro, salvo algunos capítulos al final que cierran un poco más la historia de varios de los personajes. Pero si la cuarta entrega se enfoca en los personajes en el sur de Westeros (enfocándose más que nada en King's Landing), A DANCE WITH DRAGONS le dedica todo el tiempo a los personajes en el Norte y del otro lado del mar.

Por un lado está Jon Snow, quien ahora como Comandante de la Guardia Nocturna tiene que lidiar con la amenaza de más-allá-del-Muro y con el cada vez más exigente Stannis Baratheon y su consejera Melisandre (como dato adicional, HBO contrató a Stephen Dillane y a Carice van Houten para estos papeles en la segunda temporada de "Game of Thrones"). Por otro lado, Stannis busca afianzar su control sobre los Siete Reinos y para conseguirlo, busca poner a más Señores de su parte, y envía a su Mano Davos Seaworth (quien, en la serie será Liam Cunningham); pero los Bolton que ahora controlan a muchos de los norteños no le harán esta tarea tan fácil. Además, los Bolton tienen prisionero y aterrorizado a Theon Greyjoy, y lo utilizan para alcanzar sus metas.

Tyrion Lannister huye de King's Landing y cruza el océano, y al final decide que unirse a Daener
ys es su mejor opción para mantenerse vivo... y conseguir venganza. El camino -como buena convención de la fantasía- no es sencillo, y Tyrion se encuentra con alguien que debería estar muerto y termina haciendo lo que jamás habría esperado.

Y Daenerys Targaryen, que decidió quedarse a gobernar Meereen, descubre que no todos la recibieron como la "Madre" salvadora que esperaba... y que, además, los dragones se vuelven cada vez más salvajes.

Además, hay varios personajes intentando llegar a Daenerys con distintos fines: aquel que debería estar muerto, Victarion Greyjoy, y Quentyn Martell, entre otros. Y también algunos capítulos centrados en otros personajes como Davos Seaworth, Asha Greyjoy y Bran Stark. E incluso, una pequeña visita a otros de los personajes que tuvieron narraciones más completas en el libro anterior: Jaime Lannister, Cersei Lannister (a quien jamás creí que fuera a compadecer), y Arya Stark, sobre todo.

No quiero develar más de la trama porque la verdad es que vale mucho la pena la historia -y el libro. Incluso tengo esperanzas de ver varias de las cosas aquí vistas en la serie de HBO... pero muchas saldrían quizás hasta la 4a o 5a temporada. Y no voy a llegar al extremo de decir que jamás volveré a leer algo del autor porque sería falso... si leí la BR (o RW, en inglés) y no dejé el libro (más que unos momentos para llorar ad hoc), creo que puedo sobrevivir a más tragedias... aunque sé que los próximos libros de la saga, que tentativamente son dos: The Winds of Winter y A Dream of Spring; me harán sacar querer cortarme las venas con galletas porque Martin tiene la costumbre de matar a mis personajes favoritos.

Sin embargo lo recomiendo, ampliamente. El tercer libro (A Storm of Swords), sigue siendo por mucho mi favorito, pero A DANCE WITH DRAGONS es una historia fantástica, escrita maravillosamente y que, además, incrementa más el mithos de La Canción de Hielo y Fuego.