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domingo, 20 de junio de 2010

Requiem: Deste Mundo e do Outro

El viernes falleció José Saramago, uno de los autores más reconocidos -y controversiales- de los últimos años. Quisiera honrarlo un poco porque entre su obra se encuentra una de mis novelas favoritas. (El sábado también Carlos Monsiváis, uno de los escritores y periodistas más reconocidos en México, y autor de la espeluznante crónica Historias para temblar: 19 de septiembre de 1985).
Me puse a recordar, entonces, cómo fue que Ensayo sobre la ceguera (Ensayo sobre a Cegueira) -publicado originalmente en 1995- se convirtió en una de mis obras predilectas. Francamente no me puedo convencer exactamente de la fecha, pero puedo apostar por algún día entre septiembre de 2001 y mayo de 2002. Y Miss Tony (maestra de "Lite" -y de Etimologías-) decidió darnos a elegir entre dos libros del portugués: La cueva (A Caverna) o "...ceguera".

No recuerdo exactamente por qué elegí la opción B. Nunca había leído nada de él. Y, si bien conocía su fama de intelectual, no tenía la más remota idea de los temas que abordaba en sus textos. Fue quizás una percepción errada de la premisa la que me convenció...

Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una "ceguera blanca" que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio.

... pues a mis 16 o 17 años, había (casi) recientemente superado mi "miedo" infantil a la literatura -y al cine- de suspenso psicológico y de horror, y me empezaba a interesar más y más ese género/subgénero (aunque ni al caso). Pero sin duda algo que debió pesar fue que Miss Tony
afirmó que me iba a gustar más.

[Es importante decir que Miss Tony básicamente nunca erró en mis gustos literarios y fue parcialmente culpable de mi conversión en un full-time geek. Fue ella quien me recomendó The Lord of the Rings y me prestó The Silmarillion después de entregar mi trabajo de El Hobbit 3 semanas antes de la fecha; y la que se sorprendió con mi elección de Frankenstein después -y predijo acertadamente que no me iba a volver loco por esa novela-, entre otras].

En menos de cincuenta páginas yo ya estaba cautivado por la historia. Saramago va al grano con la trama: en menos de una hoja coloca el conflicto sobre la mesa y siembra la confusión en la mente del lector; y en las siguientes páginas el primer ciego entra en contacto con otras personas que "contagia" para que cuarenta páginas adelante ya se encuentren los personajes en cuarentena
. Pero yo, al mismo tiempo, batallaba con el estilo vertiginoso.

[...] Uno de ellos declaró, Yo no salgo de aquí, lo que quieren es reunirnos fuera para matarnos a todos, Yo tampoco salgo, dijo otro, Ni yo, reforzó un tercero. Estaban parados, irresolutos, algunos querían salir, pero el miedo iba apoderándose de todos [...]

Pero no importaba. Estaba cautivado por la obra y la historia. Saramago criticaba la condición humana y yo -de alguna manera- me sentía partícipe de su diálogo. Y estaba asombrado de cómo lo conseguía.

Hasta que lo noté cuando iba ya avanzado en la segunda parte del libro. Nunca se nombra a un personaje. O más bien, Saramago nunca les otorga nombres propios y las descripciones de ellos son vagas. Conocemos a un médico -oftalmólogo-, a un hombre con una venda en un ojo, a un ladrón, a una mujer con lentes oscuros, pero se conoce muy poco más de ellos, excepto que están ciegos. Y es que no tiene importancia. No tienen rostro. Y gracias a que no tienen rostro, son todos y nadie. Y por esto es que se identifica uno tanto con ellos.

Terminé Ensayo sobre la ceguera rápido y entregué el trabajo. Creo que me fue bien con él. Pero eso no es lo importante, sino más bien que impactó de manera importante en mi opinión del mundo. Me creó consciencia sobre mi propia realidad y me hizo entender el comportamiento de grupos y el porqué del gandallismo, entre otras muchas verdades de la condición humana.



Varios años y algunas releídas después, me enteré que una adaptación de Fernando Mireilles abrió el festival de Cannes de 2008. Me rehusé a leer las críticas (las hay de todo tipo) y la busqué. No la encontré en el cine: no supe si llegó a todas las salas o sólo a algunas selectas; así que tuve que esperar a encontrarlo en DVD.

La ventaja de tardar en encontarlo fue que me dio tiempo de visitar de nuevo el libro y tenerlo fresco cuando proyectara el filme. Y lo terminé justo el día que lo encontré.

Lo curioso sobre este filme es que todavía no puedo hacerme una idea de si me gustó o no. Hay cosas ciertas: la forma en que Mireilles hace que el expectador "viva" la ceguera -aunque sea por minutos- es brillante, y Julianne Moore prueba que sólo su nombre es una gran garantía en un filme (¡Alguien dele un Oscar a esa mujer!). Pero al mismo tiempo la narración es lenta y el diálogo, en general, suena trillado.

Sigo necesitando otra opinión para poder concluir con la mía.


Poca gente sabe que Ensayo sobre la lucidez no es necesariamente secuela de ... ceguera; puede leerse de manera independiente. La referencia al "inicidente" está presente, e incluso el personaje de la mujer del doctor vuelve a aparecer, entre otros.

Pero el conflicto es otro y la crítica también. El discruso de Saramago se dirige más hacia la política y el poder del vox populi. Y si bien, no conservo cariño por este libro como por su antecesor, debo reconocer que también hay un "incidente" relacionado con él.

Fue gracias a este libro que llegué a comprender -si bien, sigo sin justificar- el movimiento del anulismo, del que varios de mis amigos participaron.





Y podría seguir con las historias con cualquier otra de las obras de Saramago, pero dejaré para otra ocasión. Por lo pronto creo que ya debe estar generando controversia en el "Más Allá" (al igual que Monsiváis).



Edit: Encontré un excelente perfil de Saramago, hecho por Fernanda Eberstadt del NY Times.

lunes, 11 de enero de 2010

Discriminación Inversa

Llámenlo suerte, pero fue hasta el día de hoy que me di cuenta de la política que impuso Marcelo Ebrard en el transporte público. Quizás sea que, como me muevo mucho más en los "suburbios" de la ZMCM que en la Ciudad de México per se, no me había tocado la fortuna de esperar durante más tiempo en una parada y esperar un camión RTP al que pudiera abordar mientras que pasaban solamente aquellos "sólo para mujeres".

Y es que según la noticia, que remonta a 2 años, esta campaña piloto se implementó con el fin de evitar el acoso sexual a las damas en el transporte público.

Lo cierto es que, en mi opinión, se trata de una política discriminatoria. Si bien, la mexicana es una sociedad sexista, racista y clasista, el promover leyes, campañas o políticas que otorguen privilegios especiales a un grupo selecto de la población que posee las mismas capacidades que el resto, aun por las causas más "nobles", es discriminatorio.

A lo que me refiero es que no es lo mismo el colocar asientos para personas con capacidades diferentes, lugares de estacionamiento especiales en una plaza para individuos con alguna discapacidad, o favorecer el paso más rápido a personas de la tercera edad, que el crear autobuses especiales para mujeres. Y es porque ellas -quizás con la debida excepción de la mujer en los últimos meses de embarazo, o aquella que va cargando a los pequeños- poseen las mismas capacidades y tienen las mismas habilidades que nosotros, los hombres. Y el otorgar estos privilegios especiales es -vía algo similar a la psicología inversa- reconocer la inferioridad de circunstancias otorgado por la doble equis en el par cromosómico 23. Es injusto.

Y es que es injusto que, mientras que el transporte exclusivo para damas se encontraba prácticamente vacío, el de acceso libre (en el que, evidentemente, también había mujeres) se encontraba lleno y sin asientos disponibles, además de que demoró otros 25 minutos en llegar.

No malinterpreten. Empatizo con las mujeres que han sufrido acoso en el transporte público. También soy defensor de las normas de caballería y apunto la falta de educación y civismo de muchos compatriotas.

Pero seguiré afirmando que el otorgar privilegios especiales no es la solución: "separar" hombres de mujeres no va a frenar el acoso sexual ni aumentará milagrosamente la civilidad de la población. Esto únicamente lo cambia de sitio.

Además de que es completamente injusto.

jueves, 22 de octubre de 2009

Fábula

Había una vez un triste hombre que estaba sentado en un enorme campo y rodeado de árboles. Este hombre tenía en sus manos una naranja rebosante de jugo. La había encontrado en el suelo, justo a sus pies, así que tomó su cuchillo y la partió en dos, y exprimió el precioso zumo en su boca saboreándolo. ¡La naranja estaba exquisita! El jugo era dulce, apenas algo ácido y esto resaltaba el delicioso sabor que invadía su paladar, flotaba suavemente sobre su lengua y se deslizaba por su garganta.

Poco a poco, se dio cuenta de que el sabor de su naranja empezaba a cambiar: las notas ácidas se acentuaban y el dulzor se transformaba en una sensación de amargura. Además, hacía falta cada vez más fuerza para lograr extraer el precioso néctar de la fruta. El hombre miró fijamente el interior de la naranja y notó que había algo más de jugo atrapado entre el tejido. Así que aplicó más y más fuerza hasta que, finalmente ya no había nada que exprimir. Y cuando se dio cuenta de que no habría más jugo en su deliciosa naranja, agachó la cabeza y se puso a llorar.

La obsesión de este hombre y, después, sus lágrimas no le permitieron ver de dónde provenía esta naranja. De haber volteado hacia arriba, habría notado que se encontraba en un campo de naranjos y que el cielo estaba cubierto de verdes hojas y hermosas naranjas rebosantes de jugo.


La moraleja del cuento es: estimados legisladores, sepan que existen más naranjas en el huerto; lo único que se conseguirá exprimiendo a los contribuyentes actuales -principalmente la clase media- es agotar el jugo de los impuestos y frenar el desarrollo del país (#internetnecesario).

lunes, 12 de octubre de 2009

Light On

Desde anoche he tenido una sensación bizarra de emoción, combinada con algo de preocupación. A las once y media de la noche, aproximadamente, recibí un SMS noticioso afirmando la toma pacífica de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LyFC, empresa paraestatal encargada del suministro de energía eléctrica al centro del país) por la Policía Federal Preventiva (PFP).

El background político gira alrededor de la situación del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), la turbia elección del nuevo líder sindical, la oposición por parte del Secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, la supuesta amenaza de huelga y pliego petitorio del SME, y otras muchas cosas.

Encendí la televisión y, aproximadamente a las 12:00 inició la transmisión noticiosa informando que se publicaba en el Diario Oficial de la Federación un decreto del Presidente Felipe Calderón, liquidando la empresa y dejando a cargo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de la distribución -ahora nacional- de "la luz" en el país.

Inmediatamente empezaron las reacciones: el PRD apoya al SME y sus figuras políticas acusan a FCE de tener inclinaciones privatizadoras y políticas antisindicales, el PRI en San Lázaro también acusa al gobierno de extremista, el SME ya ha iniciado marchas y el diálogo entre los representantes del sindicato y el gobierno no ha encontrado resultados.

Si bien es cierto que el sindicalismo mexicano (con ejemplos como SME, SMTE y el de PEMEX) es una deshonra, y ésto se atribuye a los gobiernos priístas y panistas -y perredistas-, era el momento de plantear soluciones. Y vaya que esa fue una solución.

LyFC brindaba uno de los peores ejemplos de servicio en México. No era infrecuente oír hablar de tarifas infladas, o de mediciones dudosas; con frecuencia uno tenía que realizar "aclaraciones", enfrentándose a la famosísima burocracia nacional; y, por si fuera poco, el servicio eléctrico per se tenía fallas frecuentes (tan sólo el martes pasado, en la casa "se fué la luz" cuatro veces en la mañana y seis en la noche). Gracias al suministro eléctrico, en el último año hizo falta cambiar un reproductor de DVDs y un horno de microondas, además de que la secadora también se descompuso.

¿Entonces? Liquidar LyFC, en mi opinión, fue excelente movimiento por parte de FCH. Si bien fue uno drástico y controversial, es un pequeño paso necesario en el crecimiento del país (ya seguirán otros sindicatos y otras paraestatales conflictivas... o eso espero). Estoy completamente seguro que muchos de los empleados "recuperarán" sus trabajos bajo nuevos contratos colectivos, y se eliminarán a las "malas hierbas del sembradío".

Creo que es en estos momentos cuando el gobierno, y el Presidente en particular, requieren más del apoyo de los ciudadanos comunes como su servilleta. Pues es verdad que estamos siempre listos para juzgar: criticamos si el trabajo no se hace, pero atacamos y violentamos si éste sí se efectúa. Y el cambio político y social en este país necesita ser brusco.

Ya veremos que pasa con LyFC... y la historia dirá qué tan fructífero fue la liquidación. Yo me siento optimista y veo un futuro más brillante... aunque sea un poquito. Ya veremos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Yo no fui, fue Teté

¿Saben? Ya no sé qué pensar de las autoridades -en general-. Suelo ser uno de esos que piensa lo mejor de la gente a menos que la evidencia sea contundente, pero no es el caso.

Así que mientras padezco una fiebre -producto, yo asumo de una reciente baja en las defensas y de dos inyecciones preventivas en contra del tétanos y la hepatitis (y creo que la difteria)- me quedé pensando también en de quién es responsabilidad lo que ocurrió en Valle Dorado la noche del domingo.

Y así fue, para quien no lo sabe, se rompió el Colector Poniente (creo que así se llama) en la colonia Valle Dorado. Y se generó una ola y se llevó autos -y gente- y destruyó casas. En fin... todos hemos visto en un nivel u otro el poder destructivo del agua.




Y el punto es que justo enfrente del "accidente", está la casa de mi amigo A... o lo que queda de ella. Y el lunes fueron algunos amigos a echarle la mano a sacar el agua -y el excremento y porquerías- de su casa, y otros pudimos ir el martes a ayudar un poquito más en la colonia.

En fin, de acuerdo con la gente con la que pude hablar, las autoridades se 'echaban la bolita' entre ellas. Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, culpaba al gobierno federal y, el gobierno federal culpa al crecimiento urbano. La cosa es: ¿qué no es responsabilidad de CONAGUA (Comisión Nacional del Agua) prever esto? y, según varios vecinos, ya se habían reportado grietas y problemas en el drenaje de la zona, ¿qué hizo CONAGUA, o el gobierno municipal, para prever esto?

Lo cierto es que en México, y en muchos lugares en el mundo (no hubo un debate similar con respecto a New Orleans), los gobiernos son reactivos, no proactivos. Ofrecer ayuda y compensación no es suficiente, hay que evitar que esos desastres ocurran. Un gobierno no debe vivir al día, sino "adivinar" (o planear) el futuro.

En fin, la única "celebridad" que me tocó conocer -además de mi amigo A., que salió en entrevistas en la TV y el radio...

para ver este y más videos haz clic aquí


... fue al Ciudadano Presidente de la República. Sí, al mismísimo FCH o Felipe Calderón Hinojosa. Y aunque no soy fan de tomar fotos y pedir autógrafos, lo hice por A. en esta ocasión. Activé mi incipiente gen paparazzi y tomé fotos con el celular. Aquí hay algunas...

En esta está FCH platicando con el papá y la mama de A.

Y en las dos siguientes, hablando con el mismísimo A. (que está de espaldas) y asegurándole que el gobierno se hará responsable del daño a su auto si el seguro no respondía.



Y finalmente, el motor del carro... literal y figuradamente, se fue a la mierda.


Lo cierto es que uno no se da cuenta de la magintud de los desastres, y del riesgo al que todos estamos expuestos hasta que no lo vivimos. Y c'est la vie. Uno tiene que estar preparado para lo peor. Ni hablar.



P.S. Para aquellos lectores que puedan ayudar a la gente de Valle Dorado. Lleven agua purificada y artículos de limpieza. En serio, hace falta.